“Nuestra transicion a la legitimidad” Tlacatzin Stivalet Corral


ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL
Nuestra transición a la legitimidad
Tlacatzin Stivalet Corral
martes 9 de mayo de 2006

La «LEGITIMIDAD» es la ‘cualidad de aquello que es acorde a la ley’, procede de latín lex, legis ‘ley’. Esta palabra es sinónimo del vocablo «AUTENTICIDAD» que se usa para referise a ‘cualidad de aquello que efectivamente es lo que representa’. Esta palabra procede del griego authéntes ‘dueño absoluto’, a través del adjetivo authentikós ‘que posee autoridad’. La palabra castellana dueño es originalmente la palabra latina dominus ‘dueño [de casa]’, derivado del sustantivo domus ‘casa, vivienda, mansión, país’.

Nuestros abuelos anahuacas del Quinto Sol Tolteca lograron un vivir cotidiano «auténtico», basado en la «ley cósmica de acción reciprocante». Es necesario tener presente que el nahuatlahtolli ‘hablar armonizante’ fue la lengua de los toltecas, notablemente de los pueblos olmecas, teotihuacanos y tenochcas. Por ser ellos nahuahablantes, cada día protegían lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. Como respuesta a este apego diario a «la ley», lograron un vivir cotidiano en armonía.

Al inicio de la invasión española de hace 500 años, los españoles deslegitimaron el vivir armonizante de los toltecas y de los demás pueblos de la antigua Anáhuac para imponer su propia «ilegitimidad»: en el vivir social, en el vivir político, en el vivir económico, en el vivir familiar y en el vivir educativo. Desde el año europeo 1521 en nuestra patria se vive de manera ilegítima. Para que en nuestra patria exista de nuevo un vivir cotidiano «legítimo», cada uno de nosotros tiene que trabajar intensamente.

Aunque este trabajo es difícil y no tenemos a quién acudir para pedir orientación y guía con el fin de realizarlo de manera exitosa, un grupo creciente de mexicanos, quienes nos identificamos colectivamente como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL, sentimos en nuestro corazón la necesidad de actuar con «rectitud», es decir, sentimos la necesidad irrefrenable de apegar nuestro comportamiento diario a la única ley que existe por sí misma: la «ley cósmica de acción reciprocante».

Al descubrir que esta ley es la que ha caracterizado a los toltecas, todos ellos nahuatlacah ‘gente armonizante’, nos hemos acercado a la palabra que nos dejó nuestro abuelo Cuauhtémoc en lo que se conoce como Consigna de Anáhuac, en la cual informó a los tenochcas que, coincidiendo con la llegada de los invasores españoles, nuestro Quinto Sol Tolteca ya se había ocultado. Allí mismo nos dejó anunciado que habría un nuevo Sol Tolteca que nos haría vivir en plenitud.

Desde el año 5721 de la cuenta tolteca del tiempo, que coincidió con el año 2000 de la cuenta de los europeos, nuestro nuevo Sol Tolteca ya nos empezó a alumbrar. Lo que nos corresponde vivir en nuestro Sexto Sol Tolteca está implícito en su nombre: nahui cuauhtli ‘cuatro águila’. Por ser nahui ‘cuatro’, a lo largo de 676 años nos corresponde ser Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua de nuestro astro diurno, el Sol. Así, cada uno de nosotros es «el centro del universo en el inicio del tiempo».

Esto mismo es lo que nos dice que somos cada uno la piedra circular de 3 metros 57 centímetros cuyo nombre es Huei Cuauhxiccalli iixiptla ‘gran jícara del águila su representante’. Los integrantes de la ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL nos sentimos herederos «auténticos» de esta identidad cósmica que nos legaron los tenochcas del Quinto Sol Tolteca, nos asumimos como herederos «legítimos» de todo el saber y el hacer que a lo largo de cinco Soles generaron los toltecas.

También por ser nahui ‘cuatro’, durante los 676 años que durará nuestro Sexto Sol Tolteca, todos manifestaremos la identidad de Zentecuihtli ‘protector de lo que une’. Esto nos hace descubrir, cada uno, de manera contundente, todo aquello que nos identifica como seres humanos, todo aquello que nos hace tomar conciencia de pertenecer a nuestro «genoma» y a acercarnos a quienes pertenecen a nuestro mismo «genoma». Es algo instintivo, irrefrenable, que nos causa mucho placer llevar a cabo.

El disfrutar continuo surge de nuestra identidad de cuauhtli ‘águila’, que es Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nombre nahua de nuestro «instinto de placer», de nuestro «yo eros». Lo más importante que nos caracterizará durante los 676 años que durará nuestro Sexto Sol Tolteca será precisamente nuestra necesidad de gozar todo lo que hagamos, con lo cual disfrutamos cotidianamente al vivir la «legitimidad», al ser «auténticos» en nuestro actuar diario.

Durante los 676 años que iniciaron en el año tolteca 5721, todos sentiremos la necesidad de vivir como águilas, haciendo nuestro nido en lo más alto de las montañas, para allí vivir con una misma pareja, unidos por el «amor mutuo» y para engendrar a nuestros hijos protegiéndolos cada día de cualquier amenaza, alimentándolos de lo más nutritivo que podemos ofrendar los seres humanos: «AMOR». Así garantizaremos que cada uno de ellos sea capaz de hacerse fuerte para hacerse «adultos auténticos».

Será con nuestro «amor» ofrendado cada día de su infancia que cada nuevo ser humano tendrá la potencia suficiente para «descubrir» momento a momento que es el «centro del universo en el inicio del tiempo». Al guiar a nuestros hijos para ubicarse cada nuevo día en la cuenta tolteca del tiempo, les ayudaremos a activar su «programa genómico de maduración instintiva», con esto, y con nuestro «amor» manifestado día con día, poco a poco se harán por sí mismos «adultos excelsos».

Asímismo, por ser nahui cuauhtli ‘cuatro águila’, implícitamente, durante los 676 años de nuestro sexto Sol Tolteca seremos Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’. Esto nos hace ser responsables de nuestro patrimonio ancestral autóctono. Aquí se cifra el origen de nuestra «legitimidad». Asumirnos como protectores del patrimonio que nos legaron nuestros ancestros autóctonos nos hará ser «auténticos». Al vivir de acuerdo con sus principios éticos, ellos vivirán en cada uno de nosotros.

Sentirnos cada uno de nosotros «representante del universo» nos da fuerza para enfrentar cada día todo lo que no corresponde a nuestras convicciones éticas: todo aquello que trajo a nuestra patria Hernán Cortés junto con todos los invasores españoles. Visto de manera aparente, lo traído por los invasores ya pareciera haber arraigado en nuestra patria. Pensar en superarlo pudiera parecer iluso, ingenuo. No obstante, algo dentro de nuestro corazón nos hace buscar la «rectitud», la «autenticidad».

Esto mismo nos hace ver a quienes nos rodean como personas apocadas, vencidas por la vida, resignadas a un vivir lleno de dolor, poseídas por un gran sentimiento de inferioridad, en una palabra: «psiquializadas», palabra que se deriva de «PSIQUIÁLISIS», nombre del ‘daño psíquico que lleva a la pérdida completa de la autoestima’. Durante los cerca de 500 años que ha durado la invasión española se ha llevado a cabo esta "pérdida de nuestra autoestima", principalmente por hablar castellano.

Este daño psíquico nos hace sentir «miedo pánico» cuando enfrentamos la posibilidad de asumir una responsabilidad, nuestra «psiquialisis» nos bloquea de terror ante sólo la posibilidad de tener que ser responsables de nuestros actos. Vivimos en la autojustificación continua, esperando la "comprensión" de los demás. Por nuestra «psiquiálisis» evitamos comprometernos con nuestra palabra, ante cualquier pregunta difícil, siempre damos respuestas "socialmente aceptables", evasivas, digresivas.

Esto nos desanima, nos frustra. No obstante, quienes ya nos sentimos herederos «legítimos» de los anahuacas de nuestro Quinto Sol Tolteca, nos levantamos después de cada caída. Reponernos de cada fracaso en nuestro intento de hacer que brille nuestro Sexto Sol Tolteca nos deja una mayor convicción de nuestra «legitimidad», de nuestra «autenticidad», una mayor conciencia de la verdad cósmica de nuestro propósito de armonía cotidiana con nuestros congéneres, una mayor certidumbre interior.

Esto nos hace ver que el trabajo es arduo, pero que no podemos echarle la culpa de nuestros fracasos a nadie más que a nuestra inmadurez, a nuestra «psiquiálisis» nacional. Los fracasos nos causan sufrimiento, tristeza, lo cual no es otra cosa que una forma de pérdida de autoestima. Por esto es por lo que no nos dejamos vencer ante los fracasos. Nuestro propósito es: hacernos dueños absolutos de nuestra fuerza de voluntad. Este propósito es instintivo, se renueva en nosotros cada nuevo día.

Sabemos muy bien que, por hablar castellano, sin nosotros ser conscientes de esta situación, imaginamos ser niños, vivimos entre fantasías, entre telenovelas, asumiendo las vidas ajenas de los actores, de los cómicos, de los deportistas, de los políticos, de los vecinos, de los cantantes, en fin, de cualquier persona diferente de nosotros. Esta es la realidad «ilegítima» en que nos tiene hundidos la «psiquiálisis» originada por la imposición de una lengua extranjera: el latín vulgar de Castilla.

Al hablar castellano, por vivir «psiquializados», nos invade un profundo sentimiento de inutilidad, de devaluación personal, que nos genera primeramente un fuerte sentimiento de envidia: envidiamos todo, el cuerpo de otros, el habla de otros, la ropa de otros, la inteligencia de otros, la riqueza de otros, el país de otros, et cetera. Al considerarnos inferiores, sentimos una fuerte atracción hacia lo ajeno, siempre lo suponemos superior a lo nuestro. Por esto somos presa fácil de los «empresarios voraces».

Por hablar castellano, el latín de Hernán Cortés, en vez del nahuatlahtolli ‘hablar armonizante’ que hablaba nuestro abuelo Cuauhtémoc, nos sentimos como arrimados en nuestra propia patria. Esto nos genera un profundo sentimiento de inferioridad. Lo anterior se entiende al ver que quienes hablan italiano son italianos y quienes hablan japonés son japoneses, por esto, hablar español nos da identidad española. A pesar de haber nacido en México no somos mexicanos: ¡somos españoles!

Esta identidad es «ilegítima». Nuestro corazón sufre cotidianamente esta «ilegitimidad». Los integrantes de la ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL nos debatimos entre nuestro sentir anahuaca y nuestro pensar español. Sabemos que nuestro sentir es «legítimo» y que nuestro pensar es «ilegítimo», que nuestro momento histórico es de una creciente «autenticidad», de una creciente «legitimidad». Es más, nuestro corazón nos dice que en el año tolteca 5734, año 2013 europeo, todos seremos anahuacas.

Mientras dicho año ze calli ‘uno casa’ llega, necesariamente, viviremos en medio de ninguna parte. Es por esto que, al reunirnos con otros anahuacas del Sexto Sol, nos sentimos abatidos, vencidos por la inercia, por nuestra propia «psiquiálisis». A pesar de ello, nuestro corazón ve cada día más y más signos de que nuestro futuro anahuaca es una realidad irrefrenable. Todo apunta para que al final del tlalpilli ‘amarre’ ze tecpatl ‘uno pedernal’, en el año europeo 2012, el proceso se habrá completado.

Casi sin darnos cuenta, todos los actuales mexicanos estamos asumiendo cada día más nuestra «identidad cósmica»: cada día nos hacemos más Ometeotl ‘pupila doble, fuerza armonizante dual’. Esto es parte de un proceso histórico irrefrenable. Lo hacemos, tal como dice el Chavo del Ocho, "sin querer queriendo". Es cierto que nuestra «psiquiálisis» nos frena continuamente, especialmente cuando nos damos cuenta de que estamos cambiando nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir.

Es así que cada día nos hacemos más Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, por esto nos asumimos protectores de lo vivo, cada día nos hacemos más Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, por esto nos asumimos protectores de la verdad de nuestra palabra, cada día nos hacemos más Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, por esto nos asumimos protectores de lo ajeno, cada día nos hacemos más Xipe Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, por esto nos asumimos protectores de lo débil.

Nuestra propuesta como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL es que para el 14 de septiembre del año 2012 europeo este proceso de «legitimización» haya sido completado por el trabajo de los actuales 77 millones de mexicanos con 18 años cumplidos, con o sin credencial de elector, más los que alcancen la edad reglamentaria para ser «ciudadanos». Nuestro compromiso personal es difundir nuestras metas y debatirlas con nuestros «conciudadanos» para lograr este cambio esencial en nuestra patria.

Nuestra meta es que cada uno de los actuales mexicanos asuma cada día la responsabilidad de un vivir en armonía con la «ley cósmica de acción reciprocante», así, nuestro vivir colectivo nos permitirá que surja poco a poco un Estado legítimo, un Gobierno legítimo, una Economía legítima, un Matrimonio legítimo, una Educación legítima y una Patria legítima. Asimismo, nos proponemos dejar registro de nuestro trabajo en un «proyecto cósmico de nación» que legaremos a nuestros descendientes.

Esto surgirá de manera natural. Lo que necesitamos hacer es actuar de acuerdo a los mandatos de nuestro corazón, cada día asumir nuestro sentir profundo, para actuar de acuerdo a nuestras convicciones, para tener el valor de defender lo que nos surge de la «ley cósmica de acción reciprocante» que a lo largo de nuestro vivir anida en nuestro corazón para garantizarle a cada ser humano un vivir en armonía con lo vivo, con lo cierto, con lo ajeno, con lo débil y con lo armonioso.

Este proceso diario, nos permitirá que a lo largo de los siguientes seis años nos vayamos olvidando de todas las "leyes" y "mandamientos" que hace 500 años trajeron los invasores y que nadie ha respetado en todo este tiempo y que nadie respeta en el presente. La ineficacia de las leyes mexicanas es del 98 por ciento. De cada 100 "delitos" que se cometen, únicamente 2 son "castigados" con la cárcel. Esto sin tener en cuenta que muchos son encarcelados sin ser culpables del "delito" que los acusan.

Quienes nos asumimos ya como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL trabajamos día con día en asumirnos como «agentes de nuestra legitimización», armonizándonos cada nuevo día con quienes conviven con nosotros: nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros vecinos y nuestros compañeros. Nuestro principio de acción es la «ley cósmica de acción reciprocante», recordando el dicho "el buen juez por su casa empieza", siempre buscamos predicar con el ejemplo.

Para armonizarnos día con día es que acudimos a nuestra cuenta tolteca del tiempo: para conocer tanto las energías presentes en la fecha tolteca de cada día cuanto la «energía natal» de aquellos con quienes convivimos frecuentemente. Nuestro propósito es lograr un entendimiento pleno con nuestros «convivientes», trabajando las «energías natales» de quienes están más cerca en nuestro vivir cotidiano. Así, en los siguientes seis años podremos conocer a fondo a nuestros seres queridos.

Al comprenderlos esencialmente, al tener presente cada nuevo día su «energía natal», podremos darle a cada uno de nuestros «convivientes» su propio lugar y su propio tiempo, así, los reconoceremos en toda su dignidad: como «centro del universo en el inicio del tiempo». En todo momento, podremos aceptar que su «palabra» es antes que la nuestra, aprenderemos a valorar la importancia de sus conceptos, es decir, aprenderemos a respetar su «verdad», a escucharla con atención antes de responderle.

La respuesta natural a este hábito que los integrantes de la ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL nos proponemos asumir a lo largo de los siguientes seis años será acorde con la «ley cósmica de acción reciprocante». Por esto mismo nos proponemos predicar ¡con el ejemplo! Nuestra «verdad» no puede ser otra que nuestro comportamiento cotidiano. Como dice el «apotegma de los amores»: obras son amores y no buenas razones. Este es un «compromiso de corazón» de cada uno de nosotros.

Esperamos que este compromiso nuestro sea asumido también por cada uno de los 77 millones de mexicanos con 18 años cumplidos. Esto nos dará a todos los ciudadanos la autoridad moral para decidir la manera de organizar nuestra patria: en lo social, en lo político, en lo económico, en lo educativo y en lo nacional. La «legitimidad» que deseamos es la que emerge cuando cada uno de los ciudadanos rige su diario vivir por la «ley cósmica de acción reciprocante». Nada más se requiere.

Por esto, quienes nos asumimos como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL proponemos que, cuando cada uno de nosotros ya sea un «ciudadano legítimo», nos sometamos a un referendum nacional el 14 de septiembre del año 2012 europeo para desechar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y adoptar como «norma legítima» un PROYECTO CÓSMICO DE NACIÓN, basado en principios anahuacas de acción que heredamos de nuestros antecesores de los cinco Soles Toltecas ya vividos.

Para facilitar nuestra tarea nos proponemos acatar y cumplir el encargo dado a los amados hijos de los tenochcas con el que nuestro abuelo Cuauhtémoc cierra su «alocución»: ca totlahcuiloliztzin ihuan totlamatiliztzin ma mopixquili ‘cuidar que nuestra escritura y nuestra sabiduría se coseche’. Esto también es parte del compromiso personal de quienes nos identificamos como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL, aprender la lengua nahua suficiente para leer bien tamoxtzin ‘nuestros libros sagrados’.

Como compromiso colectivo durante los siguientes seis años, nos proponemos participar en la celebración de la gran fiesta a nuestro Sexto Sol Tolteca cada vez que se presenta la fecha tolteca nahui cuauhtli ‘cuatro águila’, lo cual ocurre cada 260 o cada 265 días y un cuarto de día, en el tonalpohualli ‘cuenta de [trece] energías’ ze malinalli ‘uno esparto’. Tiempo que aprovechamos para convivir participando en diferentes actividades que nos ayudan a asumir nuestra «identidad cósmica».

Este proceso, más que histórico, es evolutivo. En efecto, los seres humanos estamos en proceso de evolución. Nuestro «genoma» está en proceso de mutación. Por decirlo de una manera concreta, el género Homo ‘hombre’ está dejando de ser Homo sapiens sapiens ‘hombre sabio sabio’ para hacerse una nueva especie: Homo harmoniens ‘hombre armonizante’, lo cual nos hace sentir la necesidad de un vivir nacional armonizante: en lo social, en lo político, en lo económico, en lo familiar y en lo educativo.

Esto nos hace conscientes de la necesidad de facilitar que los responsables de dichas actividades públicas conozcan a fondo nuestro propósito de lograr la «legitimidad» en todas las actividades públicas. Por esto quienes nos asumimos como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL nos sentimos comprometidos a dar a conocer nuestra propuesta, primeramente, a quienes están a cargo de los medios de comunicación: reporteros, comentaristas, directores de periódicos, conductores de noticiarios, et cetera.

Aunque los medios de comunicación son mayoritariamente empresas comerciales, cada vez más ciudadanos que se desempeñan en ellas sienten en carne propia aquel apotegma que afirma «duele más el cuero que la camisa». En medio de la arrebatiña actual les importan más sus convicciones patrias que los dineros ilegítimos por vender sus escritos al mejor postor. Nos interesa que estos «ciudadanos legítimos» conozcan nuestros planteamientos, que escuchen nuestras convicciones.

Asimismo nos interesa que descubran nuestra «verdad» aquellos ciudadanos que se desempeñan en cargos políticos: presidentes de partidos políticos, gobernadores, senadores, diputados federales, diputados estatales, presidentes municipales, cronistas municipales, síndicos, et cetera. Sabemos que si muchos de ellos trabajan para hacerse «ciudadanos legítimos» en los siguientes seis años nuestra patria habrá avanzado de manera irreversible a la «legitimidad patria» que buscamos.

Otro tanto hay que decir de los más de 650,000 empresarios y sindicatos que están al frente de la Economía nacional, de los más de 20 millones de matrimonios y de los más de dos millones de maestros de todos los niveles: kinder, primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura, maestría y doctorado. Contamos con seis largos años para cada uno de nosotros hacerse un «ciudadano legítimo», para vivir cada quién de acuerdo con sus convicciones profundas, para hacerse «auténtico».

Además de la apatía cotidiana que nuestra «psiquiálisis» nos genera, quienes nos asumimos como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL vivimos una serie de impedimentos para trabajar en nuestro proyecto histórico de nación: falta de dinero, enfermedades propias, enfermedades de familiares, problemas laborales, por citar sólo los más frecuentes. Esto contribuye a desanimarnos. Pero, al pensar en abandonar algo que nos causa tanto problema, nuestro corazón nos dice: ¡Ma tihuian! ‘vamos’.

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Esta entrada fue publicada en el tiempo entre el tlatoani Cuauhtemoc y Yo. Guarda el enlace permanente.

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