Camino con corazón te lleva al amor


Camino con corazón te lleva al amor
 
Una vereda que nos invita a seguir el sanador, para sanar y fortalecer nuestro cuerpo, mente y espíritu, es tomar nuestra muerte como compañera, como la acompañante permanente.
 
Marcial Gutiérrez Atenanco nos dice siempre que cuando aceptamos esto, por muy ligeramente que sea, estamos estable- ciendo un vínculo que salva ese abismo profundo, que desde niños nos impusieron:   el miedo a todo.
 
Hasta a nuestra propia muerte le tenemos miedo.
 
Esa es la vida cotidiana: miedo a todo.
Por eso nunca intentamos nada:
 
Estamos muertos en vida; somos muertos vivientes; estamos perdidos en una niebla de imposiciones – algo tremendamente difuso y que no puede utilizarse como punto de referencia, pero que está allí, innegablemente presente.
 
El único capaz de cruzar esa niebla es el sano de mente, cuerpo y espíritu.
 
Todo lo puede lograr en una lucha silenciosa, imparable porque no se aferra a nada, porque no tiene nada qué perder… práctico y eficaz porque tiene todo que ganar.
 
Casi nunca nos damos cuenta de que podemos quitarnos muchas cosas de nuestras vidas en cualquier momento, y en un sólo instante.
 
Uno no debería preocuparse diciendo: “Tengo mucho trabajo, no he dormido, no he comido”.
 
Esas son superficialidades propias de vidas ociosas, uno debería preocuparse por intentar…. por trabajar y trabajar.
 
No necesitamos historia personal.
 
Un día descubrimos que ya no es necesaria y la abandonamos, porque hemos sanado nuestro espíritu.
 
En cambio, cuando necesitas historia personal, andas contando tu historia a todo mundo, y te quejas de todo y de todos.
A quien no le importa su historia personal, no necesita dar explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con sus actos… pero sobre todo, nadie lo amarra con sus pensamientos y expectativas.
 
Mientras que el hombre cotidiano siente que lo más importante en el mundo es él mismo, no puede apreciar verdaderamente el mundo que le rodea; es como un cazador de la vida cotidiana: sólo se ve a sí mismo, ajeno a todo lo demás.
 
Nunca será un guerrero porque el guerrero lucha consigo mismo, no con los demás.
 
Intenta, utiliza sus dones, busca su segundo anillo de poder.
Noche de Tlaxochimaco
24 de agosto, 1943.
“XALA Tonalli”
*
Maestros del Calpulli Nahui Ollin:
Marcial Gutiérrez Atenanco,
Artemio Solís Guzman (Tonalli)
 
Calpulli Nahui Ollin
Calpulli Azcatl-Tezozomoc
Calpulli Tonalli Xoxouhca.
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