alimentos a base de insectos, algo muy saludable


Es indispensable fomentar la cultura para el consumo de alimentos elaborados con insectos como los chapulines, los jubiles, los chimicuiles, los escamoles, el gusano blanco de maguey y la hormiga odre, pues éstos contribuyen a reducir los índices de desnutrición, gracias a que constituyen una fuente de proteínas, aminoácidos y minerales esenciales para la constitución de tejidos y músculos y el mejoramiento de la consistencia de la sangre del ser humano.
El investigador del Instituto Politécnico Nacional Juan Antonio García Oviedo dijo que en la época prehispánica el consumo de insectos era una costumbre arraigada que se perdió con la colonización. Indicó que los insectos contienen aminoácidos como triptofano, lisina, guanina y cisteína, los cuales están presentes de manera conjunta en pocos alimentos y su concentración es muy pequeña.
Los insectos tienen más de 75% de proteína digestible, 70% de carbohidratos de fácil desdoblamiento (altamente asimilables), 15% de minerales –cantidad equiparable a la contenida en vegetales como los berros- y no contienen grasa ni colesterol.
Desde hace más de 15 años ha estudiado las propiedades de los chapulines, los jubiles, los chimicuiles, los escamoles, el gusano blanco de maguey y la hormiga, entre otros insectos. Añadió que para introducir en la dieta diaria su consumo, ha elaborado distintos alimentos entre los que destacan: tortillas y salchichas enriquecidas con harina de chapulín, chapulines en almíbar, frijol deshidratado con gorgojo y últimamente chocolates con gusanos de mamey.
El objetivo es elaborar productos cuya presentación y sabor sean agradables a la vista y al paladar, también es importante que la gente reconozca en los insectos una fuente valiosa de alimentación; por ello decidimos preparar los chapulines enteros en almíbar, y el gusano blanco de mamey cubierto de chocolate.
El investigador manifestó que hace algunos años hizo un estudio en una zona de la delegación Cuajimalpa con niños de primaria que presentaban deficiencias nutricionales, a quienes se alimentó con tortillas enriquecidas con harina de chapulín. Después de algunos meses, mediante pruebas de laboratorio comprobó que este alimento combatió la anemia, ya que los niveles de eritrocitos (glóbulos rojos de la sangre) se elevaron considerablemente, la apariencia física mejoró y la talla y peso de los pequeños aumentó de manera favorable, además de que se incrementó su rendimiento escolar.
Desde hace varios años, en el Politécnico los investigadores han diseñado alimentos o productos que permitan mejorar la nutrición de los mexicanos, pero se requiere de la industria para producirlos en los volúmenes que se requieren para hacerlos llegar a la población.
Además de generar productos nuevos se pueden adicionar insectos triturados o liofilizados (deshidratados al vacío) a alimentos envasados para enriquecer sus propiedades funcionales.
Es importante señalar que la elaboración de productos con insectos requiere estricto control de calidad; por ello la materia prima es sometida a pruebas bacteriológicas para garantizar el consumo sin ninguna repercusión para la salud. Para esto, se someten lotes de aproximadamente mil insectos a pruebas durante dos o tres días en los que sólo se les da agua; si sobrevive más del 50% de la población, se cultivan algunos de sus tejidos y órganos para descartar la presencia de agentes patógenos (bacterias y hongos) e iniciar el proceso sin ningún problema.
 
Ademas en cuestion desperdicios esto esta perfecto
INSECTOS Y BASURA
Sobre los insectos y la basura existen nuevas tendencias. En el Departamento de Zoología del Instituto de Biología de la UNAM se trabaja en un proyecto de investigación en el que grillos, moscas, gusanos y cucarachas se constituyen en recicladores de basura, con objeto de convertirla en biomasa útil para la alimentación animal. Ya se ha comprobado que el gusano de la harina Tenebrio molitor, mediante su ciclo de alimentación es capaz de procesar desechos orgánicos -previamente tratados- y rescatar sus nutrientes hasta convertirlos en una biomasa rica en proteinas, carbohidratos, y grasas. Esta mezcla orgánica puede añadirse a los alimentos para pollos, peces y cerdos aportándoles sus valores nutritivos. La explotación comercial de este fenómeno constituiría una mejor utilización de los desperdicios orgánicos, y abriría nuevas posibilidades para la enorme cantidad de desechos de alimentos que se producen, principalmente en los grandes centros urbanos.

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