Medicina Mexicana 1


 
1. Memoria, performance y saber médico
La transferencia, transmitiendo saber social, memoria y sentido de identidad a través de acciones reiteradas; en el caso del saber médico mesoamericano, las conductas restauradas corresponden a un conocimiento restaurado, es decir, los practicantes a través de sus conductas preservaron, salvaguardaron, transmitieron y transformaron este saber.

En el México actual, prácticas médicas prehispánicas y la herbolaria siguen siendo  terapéuticas alternativas frente a la medicina moderna hegemónica, ahora como medicina naturista extiende sus alcances desde las recetas de los yerberos de los tianguis y mercados, las “limpias” en los temazcales con renovado auge, pasando por las tiendas y consultorios naturistas, hasta los supermercados trasnacionales donde se venden hierbas aromáticas y curativas, naturales y/o embolsadas con marca registrada; el caso es que en toda casa mexicana es normal encontrar los remedios a partir de hierbas para los males más comunes; o por otro lado, el reconocido hecho por parte de la médicos modernos a las parteras, sobre su capacidad de corregir posiciones de bebés y enredamientos de cordón umbilical; y finalmente muchos actos chamánicos que aún persisten  Es decir, es un saber que sigue siendo ensayado y reproducido a diario en la esfera pública por cuanto que es y ha sido un acto de vida o muerte, de salud y enfermedad

¿Qué eventos permitieron que la memoria del  saber médico mesoamericano,  como conductas y conocimiento restaurados, sobreviviera hasta nuestros días ,  a diferencia de otros saberes y conocimientos que no corrieron con la misma suerte?



2. Los eventos  performativos del saber médico mesoamericano y la conquista

Durante el proceso de conquista hasta la caída de México-Tenochtitlan,  se dieron eventos performativos contrastantes que dieron cuenta, por un lado,  de la efectividad de la medicina mesoamericana, como cuando fray Bernardino de Sahagún relata refiriéndose a los médicos o curanderos “…. mucho se distinguieron, al grado de ser buscados por el conquistador Hernán Cortés para que lo curasen, después de la Noche Triste, de las lesiones que recibió en tan trágica aventura.”  y  “ … fueron tan hábiles en conocer las hierbas, que ellos fueron los primeros inventores de Medicina, y aún los primeros médicos herbolarios”. O por el contrario, de su impotencia, cabe recordar que fue relativamente más fácil conquistar a los mexicas que a los mayas, debido  no sólo por el  sitio a la ciudad de Tenochtitlan durante un año, lo que en realidad la asfixió, sino sobre todo a la cantidad de enfermedades que traían los españoles y que en buena medida mermaron a la población mexica, en especial la llamada hueyzáhuatl o hueycocoliztli, que se piensa fue una epidemia de viruela, enfermedad desconocida hasta entonces por los nuestra gente, no hubo en ese momento remedio eficaz contra ese y otros males. Dicho sea de paso, tal era el estado de pureza del globo terráqueo en el momento de la conquista, que muchas  bacterias y virus no se encontraban en América, de tal manera que también se dio un proceso de unificación bacteriana global.

Recién lograda la conquista, Hernán Cortés en una de sus cartas a Carlos V, pedía al monarca que “… no enviase médicos a la Nueva España, dado que los de aquí curaban pronto y bien, apoyados en la experiencia y muy particularmente en el conocimiento de la botánica”.

Estos primeros eventos performativos, no sólo permitieron la permanencia del saber médico mesoamericano, sino que también, a partir del reconocimiento del otro y sus logros (6), en este caso del saber médico de médicos y curanderos, se constituiría un primer grupo social en la naciente formación social de la Nueva España, y que en  adelante  contribuirían a su estabilidad y cohesión, junto con los grupos religiosos y militares.
 
En los primeros años posteriores a la conquista, cuando Cortés no ve necesario se enviaran  médicos españoles, se deduce que  se sostuvo por algún tiempo la estructura médica náhuatl,  basada en la especialización de los médicos  con nombres específicos de un procedimiento. Por su importancia social, se sostuvieron los que conocían ampliamente las hierbas,  las parteras, quienes proporcionaban consejos y cuidados a la joven que empezaba el embarazo y de recibir al niño, pero seguramente ya no se les permitiría ofrecerlo a los dioses, atendiendo la celebración de los primeros ritos náhuatl de la vida; se sostuvieron también los que reducían fracturas de huesos o curaban a los picados por alacrán o víboras, o los que presionaban con los pies calientes las partes dolorosas.

 Y en cambio se reprimieron  y anularon a los médicos chamánicos, como el tetonalmacani, tetonaltiqui o tetonallaliqui, encargado de hacer que los pacientes, en especial los niños, recuperasen el alma-tonalli que habían perdido, o a los teapatani o curadores de mollera, los que pintaban figuras en los cuerpos para, después de una sangría extraer enfermedades o disentería, o convertirlas por succión en papel, pedernal, piedras u otros objetos; así también como los místicos curanderos señalados por el rayo de Tláloc que lanzaban lo que creían conjuros efectivos.

En toda conquista a través de la historia de la humanidad  se  da un proceso de estratificación social, conquistados y conquistadores  participan  desde sus roles en una ordenación y una valoración  de los saberes culturales que se enfrentan;  ya sea por imposición de unos sobre otros, por mérito al reconocerle al otro, por anulación,  prescripción,  elección o asimilación, cuyo resultado final es una diversidad cultural de sincretismos y de saltos y sobresaltos evolutivos. De tal manera que los saberes culturales resultantes se dan a partir de conductas restauradas.


3. Los religiosos y el registro de la memoria del saber médico náhuatl

Los religiosos,  además de la tarea no fácil de evangelización a partir de puestas en escena performativas  se dedicaron a registrar junto con los mismos indígenas, con sistemático empeño, los informes más detallados de la historia y de la vida prehispánica, incluido el origen de su saber médico. Para ello utilizaban la tradición que en forma oral o auxiliada por los códices pictográficos había servido a los conquistados para fincar su conciencia del mundo. En ese momento el saber médico se va haciendo tangible en la medida de que se van registrando las prácticas médicas y su terapéutica esencialmente herbolaria.


 

Destacaremos de entre las primeras fuentes que registraron el saber médico a fray Bernardino de Sahagún, quien en los Primeros memoriales,  ayudándose de cuestionarios  y traductores trilingües, registra de viva voz de los principales ancianos los principales aspectos del saber médico náhuatl; A partir de éstos textos y un nuevo cuestionario redactaría el Códice matritense de la Real Academia de la Historia, y finalmente, después de una revisión minuciosa de médicos nahuas, culminaría su obra con el Códice florentino con extensos apartados sobre las enfermedades, las medicinas y  las partes del cuerpo.

Otro texto de gran importancia, fue el que por encargo de Francisco de Mendoza, redactara primero Martín de la Cruz en náhuatl y después tradujera al latín Juan Badiano, ambos médicos indígenas, y que consistía en un herbario con textos explicativos de las virtudes terapéuticas de plantas, animales y minerales, la obra recibió el titulo de  Libellus de medicinalibus indorum herbis, impreso en 1552.

Tal fue el asombro y el impacto que causó en España la herbolaria y las prácticas médicas de los antiguos mesoamericanos, que en 1570,  el  rey  Felipe II envía y nombra protomédico general de todas las Indias, Islas y Tierra firme del Mar Océano, a su médico personal, el célebre Francisco Hernández, quien después de recorrer buena parte del país, hace importantes estudios que culminaron en el tratado Rerum Medicarum Novae Hispaniae Thesaurus o Historia Natural de Nueva España,  donde no sólo registra las propiedades terapéuticas de plantas, animales y minerales, sino también la experimentación de productos recogidos.

Finalizaremos mencionando otros textos de diferentes autores que contienen relación directa con el registro de la memoria del saber médico náhuatl: Las Relaciones Geográficas, cuestionario que por interés personal de Felipe II, se componía de preguntas encaminadas a cubrir los aspectos más importantes de la geografía y de la población americana; Hernando Ruiz de Alarcón reunió en un cuaderno, una considerable recopilación de conjuros, en su mayoría conjuros médicos, de gran utilidad  para los sacerdotes de esa época, puesto que instruía sobre aquellas prácticas que juzgaban diabólicas. Francisco Javier Clavijero quien en su Historia Antigua de México reconoce y defiende, desde su destierro en Italia, la antigua historia e instituciones culturales de los mesoamericanos, de los infundados juicios que sobre América circulaban en Europa. (10)


4. El saber médico mesoamericano vs. el  saber médico en Europa

El estado general de la medicina, y por lo tanto, del saber médico de europeos y americanos en el momento de la conquista, tenían como se ha comprobado, visiones diferentes y análogas. Por el lado de los españoles, en  los gremios de los médicos consolidados desde el siglo XIV podemos encontrar indicios claros de una institucionalización que precedió a la capacidad científica. La lucha gremial, más que enfrentar a las posibles heterodoxias, partió de la defensa de una fuente de trabajo, de la misma manera que en Europa, las guildas de artesanos impedían la incorporación de colegas extranjeros, mediante el establecimiento de rigurosos mecanismos de ingreso y permanencia en el gremio.

Al nuevo continente se importan medidas que reconocen su origen en el funcionamiento de dichos gremios y se aplican en la actividad médica, desde comienzos de la conquista. No son otra cosa que acciones de policía médica, que inclusive con ese nombre, emprende el Protomedicato para reconocer y legitimar la medicina que ejercen los médicos españoles, o bien: los formados posteriormente siguiendo su patrón académico. Más que una expresa superioridad sobre la medicina indígena, se trataba de asegurar el control sobre un mercado de trabajo y la repercusión política e ideológica que se deriva de su dominio.

 La legitimación de una práctica y de un saber médico diferente al preexistente y con vigencia en la mayoría de la población, no significa que sea un objetivo y una tarea exclusivamente médica. La consolidación de las instituciones españolas y la estructuración de nuevas relaciones de producción actuaron como los soportes sobre los cuales fue posible erigir una medicina diferenciada de la indígena. Sin Inquisición, ni encomienda o haciendas, la repercusión y hegemonía de la medicina europea hubiera sido aún menor que la alcanzada.

López Austin  reconoce y expone ampliamente, las diferencias y contradicciones respecto de las nomenclaturas botánicas de europeos e indígenas; mientras que en unos la clasificación se da a partir del nombre genérico del descubridor y de la especie reconocida, en la otra nomenclatura, la de los indígenas no sólo la especie sino también sus cualidades terapéuticas, olfativas, de color y tacto. Es de concluirse que también en el caso de la botánica, se reconocieran las nuevas especies, pero no su nomenclatura indígena, por una cuestión hegemónica y de reclasificación.

El saber médico europeo asimiló del saber médico indígena, el conocimiento de prácticas terapéuticas herbarias y la doctrina de la polaridad frío-caliente, húmedo-seco,  que se han diluido a la luz difusa de las capas de los siglos, pero que aún es posible advertir en la actualidad, a pesar de que a la medicina moderna se le ha reconocido su cientificidad a partir de la medición de su capacidad terapéutica hasta hace apenas un siglo, lo que ha  puesto de lado buena parte de sus orígenes. Basta recordar que más del 80 % de las medicinas en la actualidad se sintetizan a partir de plantas, lo cual sugiere que del conocimiento botánico generado desde el siglo XVI  se sientan las bases para el nacimiento de la clínica en el XVII  y la futura terapéutica alópata que inició su consolidación en el XVIII.   


Anuncios
Esta entrada fue publicada en cultura de Abya Yala. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s