Las cuatro estaciones del año


Autor: Teresa Durán
Acupuntora, Quiromasajista, Profesora de Tai-Chi Chuan y Chi Kung
Articulista de Enbuenasmanos
www.teresaduran.com
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Las cuatro estaciones del año

Dependiendo de la latitud y de la altura, los cambios meteorológicos a lo largo del año pueden ser mínimos, como en las zonas tropicales bajas, o máximos, como en las zonas de latitudes medias.

En estas zonas se pueden distinguir periodos, que llamamos estaciones, con características más o menos parecidas, que afectan a los seres vivos. En general, se habla de cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno, aunque hay zonas de la Tierra donde sólo existen dos, la húmeda y la seca (zonas monzónicas).

Causas y efectos de las estaciones

A causa de las variaciones climáticas que sufre la Tierra, el año está dividido en cuatro períodos o estaciones. Estas variaciones en el clima son más acusadas en las zonas frias y templadas, y más suaves o impercentibles entre los trópicos. Las cuatro estaciones son: primavera, verano, otoño e invierno. Las dos primeras componen el medio año en que los días duran más que las noches, mientras que en las otras dos las noches son más largas que los días.

Las variaciones se deben a la inclinación del eje terrestre. Por tanto, no se producen al mismo tiempo en el hemisferio Norte (Boreal) que en el hemisferio Sur (Austral), sino que están invertidos el uno con relación al otro.

Mientras la Tierra se mueve con el eje del Polo Norte inclinado hacia el Sol, el del Polo Sur lo está en sentido contrario y las regiones del primero reciben más radiación solar que las del segundo. Posteriormente se invierte este proceso y son las zonas del hemisferio boreal las que reciben menos calor.

Solsticios y equinoccios

Las cuatro estaciones están determinadas por cuatro posiciones principales en la órbita terrestre, opuestas dos a dos, que reciben el nombre de solsticios y equinoccios. Solsticio de invierno, equinoccio de primavera, solsticio de verano y equinoccio de otoño.

En los equinoccios, el eje de rotación de la Tierra es perpendicular a los rayos del Sol, que caen verticalmente sobre el ecuador. En los solsticios, el eje se encuentra inclinado 23,5º, por lo que los rayos solares caen verticalmente sobre el trópico de Cáncer (verano en el hemisferio norte) o de Capricornio (verano en el hemisferio sur).

A causa de la excentricidad de la órbita terrestre, las estaciones no tienen la misma duración, ya que la Tierra recorre su trayectoria con velocidad variable. Va más deprisa cuanto más cerca está del Sol y más despacio cuanto más alejada.

Por esto, el rigor de cada estación no es el mismo para ambos hemisferios. Nuestro planeta está más cerca del Sol a principios de enero (perihelio) que a principios de julio (afelio), lo que hace que reciba un 7% más de calor en el primer mes del año que no a la mitad de él. Por este motivo, en conjunto, además de otros factores, el invierno boreal es menos frío que el austral, y el verano austral es más caluroso que el boreal.

A causa de perturbaciones que experimenta la Tierra mientras gira en torno al Sol, no pasa por los solsticios y equinoccios con exactitud, lo que motiva que las diferentes estaciones no comiencen siempre en el mismo preciso momento.

 Inicio 

 H. norte 

 H. sur 

 Días duración 

 Inclinación 

 20-21 Marzo 

 Primavera 

 Otoño 

 92,9 

 0º 

 21-22 Junio 

 Verano 

 Invierno 

 93,7 

 23,5º Norte 

 23-24 Septiembre 

 Otoño 

 Primavera 

 89,6 

 0º 

 21-22 Diciembre 

 Invierno 

 Verano 

 89,0 

 23,5º Sur 
 

La Primavera

El movimiento de la primavera es ascendente y hacia el exterior, es el inicio del ciclo vital y nosotros debemos empezar a mover nuestra energía. En primavera se deben tomar verduras de hojas verdes y alimentos de gusto amargo, para limpiar los órganos.

La primavera es la época del año en que se manifiestan más evidentemente los procesos del Nacimiento y el Crecimiento en cualquier forma de vida.
Como veíamos en el artículo anterior, en relación al ser humano, es la época en que iniciamos nuestro ciclo vital; con el Nacimiento y las primeras etapas de Crecimiento. (O bien pudiera ser la energía necesaria para el comienzo de una nueva etapa).

Los chinos llaman a la Primavera, "primer movimiento" (palabra que en chino coincide con el elemento Madera; como el tronco de la planta o del árbol que va creciendo).
El comienzo del Año Chino marca el inicio del ciclo anual y es en Febrero; momento climatológico en que el invierno declina y ya se sienten las primeras manifestaciones de la Primavera: las semillas rompen su envoltorio para crecer hacia la luz, las hojas y las flores estallan en las ramas para regalarnos ese color Verde, característico de este periodo, las primeras flores en los árboles del campo…

Y hablando del color Verde, en primavera están indicadas las verduras de hoja verde; así como alimentos de gusto amargo o agrio, que limpiarán los órganos relacionados: limones, pomelos, achicoria.

Es el momento en que el Viento limpia el frío del invierno.

El movimiento de esta Estación (primavera) es, pues, ascendente y hacia el exterior. Como la salida del sol por el Este (punto cardinal que define el elemento Madera). O el proceso del Grito como resultado de un estado emocional colérico.

En este proceso de Inicio del ciclo vital, podríamos empezar a mover nuestra energía global, con ejercicios de CHI-KUNG o de TAI-CHI, al aire libre.
Esta cualidad del movimiento en la Primavera define también la influencia del Elemento Madera en la personalidad humana y se refleja en la capacidad de las personas para planificar su vida y tomar sus propias decisiones; para controlar así su propio destino.
En otras palabras, tener clara la dirección hacia donde se quiere caminar.

A nivel físico este elemento rige los músculos, como estructuradores de nuestro árbol físico-corporal. Y el tejido de las uñas, como manifestaciones más externas de esa energía en nuestro cuerpo.
Así como los órganos del Higado y la Vesícula Biliar, con todas sus diferentes funciones a nivel digestivo, sanguíneo, proteínico…
¡Ah! Y cuidado con nuestra Vista (en cualquier época del año), pues los Ojos, además de ser el "espejo del alma", reflejan la salud de nuestro Hígado y Vesícula.

En cuanto a la relación de los diferentes elementos entre sí, desde los ciclos de creatividad y control, podemos decir que la Madera engendra el Fuego pues es la materia prima de éste y que a su vez es hija del Agua, ya que gracias a las lluvias del Invierno, crece todo en Primavera. Así también podemos ver que la Madera (el árbol, la planta), surge de la Tierra, a partir de sus raíces y vuelve a ella.

Podemos sentir como los Elemento (todas las Estaciones) son necesarios en los ciclos de vida del Universo y que si alguno de ellos faltara, la Vida no sería completa en ningún ser viviente.

El Verano

Cuando llega el verano nuestras energías se activan y nos sentimos más alegres y comunicativos ya que las largas horas de sol nos hacen más activos. En verano es muy aconsejable tomar alimentos de sabor un poco amargo y energía refrescante para el cuerpo.

Entre el 21 y el 24 de Junio, se celebra en diferentes puntos de Europa el Solsticio de Verano; la fiesta del Fuego, por excelencia (o máximo Yang). El punto de inflexión entre lo que definitivamente dejamos atrás y la nueva etapa: el Sol calienta más con su luz la geografía y nuestros cuerpos; los días se hacen más largos, el aire es caliente y seco y todo nos invita a la vida al aire libre y a las actividades en el exterior: natación (la relación con el agua puede ser el complemento refrescante al calor del Fuego), pasear en bicicleta, excursiones por la montaña…

Todo ello se hace más evidente en los países del Sur (o en el Sur de los países). Y nos habla del Crecimiento y la Maduración en la Naturaleza (pensemos en todos los frutos que nos ofrece esa época).

Nuestras energías se activan y nos sentimos más Alegres y Comunicativos; Reímos y puede surgir en nuestro interior un sentimiento de Amor y Compasión hacia las personas de nuestro entorno. Son emociones que identificamos con nuestro Corazón ¿ese amor Fugaz del verano? y con la pasión (El volcán de nuestro ánimo, cuando nos enamoramos; La sangre que fluye más rápida y nos llega a las mejillas…).

Así, el color Rojo lo identificamos con el calor del Fuego y nuestro Corazón, que bombea la sangre, transporta oxígeno y nos da capacidad para el discernimiento.
Este órgano está vinculado, en Acupuntura, al Intestino delgado, el cual nos habla de "separar lo puro de lo impuro". Recibe, digiere y absorbe los elementos nutritivos de los alimentos.

Los alimentos más aconsejados en esta estación (verano) son los de sabor Amargo, de energía refrescante para el cuerpo: zumos de frutas (cítricos), pepinos, lechugas, endivias, escarolas. Debemos beber mucho agua.
Las infusiones de Espino Albar, Lavanda, Mejorana, Meliloto, Pasiflora, Valeriana, Menta, Hibiscus, también están aconsejadas.
La Regaliz (abstenerse los hipertensos), el Hinojo, el Anís y la Consuelda, están indicadas para el Intestino delgado

Los Hipertensos, con riesgo de enfermedades del Corazón y los hipertónicos, activos o agitados, deberían intentar reemplazar la carne por el Pescado o Cereales. Y no comer mucho cordero ni trigo; reducir las especias y los estimulantes como el café, tabaco, alcohol o chocolate.
Por el contrario, los Hipotensos, hipotónicos, letárgicos, deben aumentar el consumo de cordero y trigo. Comer Mijo, albaricoques, chalote, coliflor, diente de león, Angélica, Jengibre, Pimentón, milenrama y alimentos amargos y calientes.

En el Ciclo de Creatividad, el Fuego engendra a la Tierra. Las cenizas de la hoguera fertilizan la tierra, lo cual nos habla de nuestro final de la Adolescencia, que da paso a nuestra Madurez como personas.

Disfrutemos, pues del verano época en la cual podemos absorber la energía que nos proporciona nuestro entorno para utilizarla en el siguiente periodo.

El otoño

Con la llegada del otoño vuelve la paz y la quietud, nos avisa que se acerca el invierno y debemos prepararnos para recibirlo en las mejores condiciones posibles. En otoño debemos tomar alimentos energéticos: semillas, legumbres, frutos secos, y picantes.

SSSSCH…Todo empieza a calmarse. ¿Sentimos una punta de Tristeza en nuestro ánimo? ¿Acaso más tendencia al Llanto?… Después de las actividades al aire libre, de la luz brillante del verano (Yang), de la energía desplegada hacia el exterior, el Otoño nos trae la luz Blanca del Oeste y nos invita a caminar de retorno hacia dentro, preparándonos para la etapa más interna del ciclo anual, el Yin del invierno.
La naturaleza se despoja de sus vestidos externos y centra sus energías en las pulsiones internas: las hojas caen, se han recogido los frutos de la tierra (manzanas, peras, uvas, cereales) y crecen las raíces hacia dentro (nabos, chirivías etc.).
Aparte de todas estas cosas, en otoño hemos de empezar a comer alimentos de alta concentración energética: semillas, leguminosas, aguacates, frutos secos… y Picantes como el ajo, jengibre, clavo, pimienta… para que nos ayuden a conservar el calor interno. Este sabor nos puede equilibrar con la energía de esta estación (el otoño).

También podemos tomar infusiones de Bardana, consuelda, regaliz… Y comer los frutos de la tierra, como champiñones o calabazas.

El elemento Metal (con el qué se relaciona el Otoño) nos habla de Eliminación, de Limpieza, de comenzar un ciclo de renovación y equilibrio entre lo que hemos absorbido y lo que debemos eliminar; entre lo superficial y lo profundo o interno. Así, los órganos del Pulmón y del Intestino Grueso, que están regidos por la energía del Otoño, nos remiten a esas funciones: el Intestino Grueso recibe alimentos, los asimila, capta los nutrientes necesarios y elimina lo nocivo. Cuando su terreno está Seco, se puede producir el estreñimiento. El Pulmón recibe el aire por la nariz, lo filtra hasta el órgano y expulsa los elementos nocivos de éste; creando la Respiración. Cuando las vías respiratorias están obturadas ¿Demasiados lácteos?, el Olfato se resiente, producimos más mucosidades y nuestra transpiración cambia (el órgano de la Piel depende del Pulmón y mediante él regulamos nuestra temperatura corporal).
Por ello puede que sea un buen momento para limpiar el Intestino con la Hidroterapia de Colon (notaremos que la piel también nos lo agradece).

O de practicar ejercicios respiratorios: los pranayamas del yoga, ej.: estiramientos suaves de Chi Kung que fortalezcan la energía de esos dos órganos o la Meditación.
Cualquier técnica que armonice el impulso externo con la pulsión interna y que haga efectivo el lema: absorción – asimilación – eliminación.

Así, nosotros debemos, como este ciclo natural nos indica sabiamente, tomar lo que la vida nos ha traído, aceptar sus enseñanzas y deshacernos de lo superfluo.
Disfrutemos con las energías propias de cada estación y del otoño, su especial melancolía.

El invierno

Con el invierno llega la calma, la quietud, el frío hace que nos recojamos, que nos quedemos en casa calentitos sin movernos del lado de la estufa. En invierno nuestra dieta debe estar basada en alimentos que produzcan calor, como las sopas de verduras.


 

Brrr… Nos encogemos de Frío. Corremos para llegar a casa y acurrucarnos junto a la estufa. Nos da pereza salir y preferimos dormir o descansar, almacenando.
calor y energías. Llueve, nieva, hiela, hay niebla o humedad. El Agua está presente en todas sus formas. Y tenemos menos horas de luz solar. Tenemos ganas de hibernar.

Es una época Lunar, desde todas las culturas, al Frío, la oscuridad, lo profundo, lo interior, las emociones… al poder de lo femenino (los ciclos menstruales). Y algunas de éstas cualidades, por desconocidas, nos producen Miedo.

El color Negro (o Azul Marino) pertenece a esta estación (invierno) y hace referencia a la mayor oscuridad y a la necesidad de concentrar las energías hacia el Interior: la naturaleza se despoja de todo lo externo (hojas, flores), mientras que la savia sigue corriendo en su interior y en las profundidades de la tierra (raíces y semillas). Al igual que el líquido que nutre nuestra médula espinal y rige el Sistema nervioso central; la nutrición de nuestros Huesos o el crecimiento del Cabello y de los Dientes.

Ponemos nuestra Voluntad al servicio del subconsciente para alcanzar nuestro Norte. El Embrión es recibido en el Útero de la Madre, donde flota y se nutre en un medio Acuoso, a través del cual le llegan los sonidos del mundo.

El sentido de la Audición (Escucha) pertenece a este periodo. Así, pues, también los Oídos junto con los órganos de Riñón y Vejiga.
Fijémonos ahora en la similitud de formas del Oído, los Riñones, el feto y los testículos y su relación con los diferentes fluidos.
Los Riñones y la Vejiga filtran y evacuan los líquidos corporales y rigen los órganos sexuales y la reproducción (el líquido seminal, le energía sexual…). La vida nace de este proceso, igual que el Agua engendra vida.

Los Taoístas definen el Invierno como el periodo más YIN, por sus cualidades femeninas, maternales, interiores, fluidas y receptivas.

Y el Agua nos lleva al Mar y sus nutrientes, como la Sal (sales minerales), el Pescado, las Algas… El gusto Salado es el que predomina en Invierno.
Tomémosla con moderación, sobretodo las personas Hipertensas.
Podemos, además utilizar condimentos ricos en sales minerales, como el Tamari o salsa de Soja o el Miso. O picantes como el pimentón, jengibre o el clavo.

La Dieta de Invierno debes estar basada en alimentos que produzcan calor.
Así, comeremos vegetales (cocidos o al horno), sopas de verduras y raíces como zanahorias, nabos, cebollas, patatas, ajos o boniatos.
El Mijo es un excelente cereal para este tiempo de invierno, como las leguminosas (frijoles negros, judías, lentejas, garbanzos, habas…). Los frutos secos (nueces) y las castañas también.
Semillas germinadas de soja o alfalfa. Sésamo negro. Y como proteína básica, más Pescado que carne roja y Quesos (todo con moderación).
Para los vegetarianos, Tofu y Algas, ricas en vitaminas y minerales.

Para acompañarnos en las tardes, podemos preparar infusiones de raíz de Malvavisco, Hinojo, Cola de Caballo, raíz de Jengibre, bayas de Enebro, hojas de.
Ortiga o Clavo.

A pesar de la tendencia al sedentarismo del Invierno, no debemos descuidar nuestro cuerpo. A los que les guste mover la Pelvis, pueden bailar para mantener las articulaciones en forma. También podemos practicar YOGA y sus ejercicios de respiración (Pranayamas). O simplemente hacer estiramientos para nuestra espalda y columna vertebral.
Los movimientos armoniosos y globales del TAI-CHI, nos proporcionarán una sensación.
de energía renovada. Y en las prácticas de CHI KUNG se encuentran ejercicios muy concretos para cada época del año.

¡Almacenemos energía y lucidez para recibir a la Primavera!

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