Deshielo 4


El proceso de deshielo del Polo Norte se acelerará drásticamente en los próximos años, de manera que para el verano de 2080 se encontrará ya libre de hielo y el Océano Artico podrá atravesarse en barco.

Así lo estiman al menos expertos reunidos en la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático en Bremen (norte de Alemania), basándose en mediciones por computador y a través de boyas distribuidas por el círculo polar.

Dicho proceso tendrá consecuencias más allá de la región ártica, advirtió el oceanógrafo Eberhard Fahrbach, del Instituto Alfred Wegner para Investigaciones Polares y Marítimas, en la presentación del proyecto "Damocles".

En dicho proyecto participan expertos de 45 institutos de investigación, procedentes de 12 países europeos, en cooperación con Estados Unidos, Canadá y Japón.

Los investigadores recordaron el papel que desempeñan ambos círculos polares en el clima del resto del mundo, así como el hecho de que los cambios se evidencian en esos dos extremos mucho más deprisa que en el resto del planeta.

No se trata sólo de calibrar las consecuencias que el deshielo tendrá para los osos polares y su hábitat, sino para toda la cadena alimenticia: "Todo esto tiene consecuencias para el pescado que nos sirven a la mesa", dijo Fahrbach.

El creciente tráfico marítimo acarrea, asimismo, graves consecuencias para los fondos marinos, así como en materias primas, explotación de crudo y gas, del Ártico.

En septiembre del presente año, científicos estadounidenses advirtieron ya de que los hielos eternos del Polo Norte se habían reducido en 2004 y 2005 en un 14 por ciento. En total, desapareció una superficie de hielo permanente de 730.000 kilómetros cuadrados, más del doble que toda Alemania.

El proyecto "Damocles" hace sus mediciones con numerosos instrumentos, entre ellos boyas, que registran los movimientos de las corrientes marinas y las fluctuaciones de las capas de hielo, así como su grosor.

Más de 50.000 científicos de 63 naciones se dedicaron el lunes a medir los efectos del cambio climático en los polos, usando rompehielos, satélites y submarinos para estudiar desde las consecuencias de la radiación solar en la atmósfera polar, hasta la rea

Más de 50.000 científicos de 63 naciones se dedicaron el lunes a medir los efectos del cambio climático en los polos, usando rompehielos, satélites y submarinos para estudiar desde las consecuencias de la radiación solar en la atmósfera polar, hasta la reacción de la extraña vida marina que habita bajo los hielos antárticos, todo al inicio del Año Polar Internacional.

El evento, el mayor programa de investigaciones internacionales de los últimos 50 años, con un total de 228 proyectos con la finalidad de medir el estado de las regiones polares y evaluar los impactos del calentamiento global, se inicia formalmente el 1 de marzo y continuará hasta el 2009, con la finalidad de que cada una de las capas polares pase por un ciclo completo de estaciones.

"El calentamiento global es el mayor reto que haya enfrentado jamás nuestra civilización", dijo el jefe de asesores científicos de Gran Bretaña, David King, en un video presentado antes del inicio del evento. En él, califica el deshielo en los polos como la señal de alarma sobre el calentamiento global.

El evento cuenta con el patrocinio de la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas y el Consejo Internacional para las Ciencias. Cerca de 1.500 millones de dólares han sido destinados para los proyectos del programa por varias instancias internacionales, pero la mayor parte del dinero proviene de presupuestos actuales para la investigación polar.

Aunque el incremento en recursos para los investigadores es modesto, científicos británicos dicen que el proyecto podría presentar una imagen amplia de la amenaza para el mundo polar, conocido por los científicos como la criósfera.

"Lo que es diferente este año no es tanto el volumen de fondos para investigación, sino la coordinación de las investigaciones", dijo Eric Wolff, investigador británico del Antártico.

Además de presentar una imagen más amplia del impacto del calentamiento global, la cooperación ayudará a enfrentar algunos de los problemas más importantes para las ciencias polares, como el tratar de medir las cantidades de agua dulce que se vierten desde las capas inferiores de hielo de la Antártica. El derretimiento del hielo, algo diferente del de los glaciares, ha causado alarma entre los expertos climáticos, porque ocurre bajo el hielo y es difícil de medir.

Wolff dijo que las estimaciones sobre el incremento del agua dulce tomadas por barcos ante las costas del continente presentan una imagen incompleta del problema, porque las corrientes del mar la llevan a otras zonas.

"Solamente se podrá tener una imagen de todo el Antártico si se tiene a todas las naves disponibles haciendo lo mismo al mismo tiempo", dijo Wolff.

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