Deshielo 3


 

Los territorios ecuatoriales, por su parte, son también víctimas del recalentamiento del océano y de las capas bajas de la atmósfera. El monte Kilimanjaro, de nieves perpetuas, en el interior de África, cada vez está más seco.

Los glaciares tropicales que cubren el Kilimanjaro desde hace más de 11 mil años podrían desaparecer en menos de dos décadas debido al calentamiento atmosférico y las sequías, según un estudio que publicó la revista Science2.

Los glaciares de Alaska también se derriten a un ritmo más elevado del que hasta ahora se creía y son la principal fuente de la elevación del nivel de los océanos en todo el mundo, según un estudio del Instituto Geofísico de Fairbanks, publicado hace algo más de un año.

De acuerdo con el trabajo, coordinado por la Universidad de Alaska, en el último siglo los grandes hielos del noroeste americano han causado al menos el 9 por ciento de la subida del agua oceánica.

Los datos superan de manera sustancial las cifras manejadas anteriormente y sitúan a Alaska por encima de Groenlandia como principal fuente de la crecida de los océanos.

La vecina Canadá, obviamente, está afectada por el mismo problema. La comunidad de indios nativos americanos que vive en los territorios del noroeste de Canadá, los Inuik, difundieron hace algún tiempo una serie de cambios que han observado en su entorno que indica que el calentamiento global está teniendo efectos palpables en la fauna y la flora.

Los expertos opinan que todos estos cambios originarán fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, sequías, pérdida de arrecifes de coral, aumento del nivel del mar y de extensiones de enfermedades como la malaria.

Por todo ello, los ecologistas exigen el urgente cumplimiento del Protocolo de Kioto, dadas las evidencias de estos impactos en las masas de hielo de ambos hemisferios. Las fotos comparativas de los glaciares en 1928 y las actuales son impresionantes.

Los grandes macizos de hielo que pueblan los hemisferios van camino de convertirse en cumbres no ya nevadas, sino casi desérticas. Toda una tragedia para el ecosistema.

 

Datos gravimétricos procedentes del sistema GRACE confirman de nuevo el efecto del cambio climático sobre Groenlandia, que parece estar derritiéndose a un ritmo muy elevado.
Desde hace un tiempo se vienen publicando diversos resultados sobre la pérdida de hielo tanto en el Ártico como en el Antártico. Las capas de hielo sobre tierra firme, como pueda ser el caso de la que hay sobre Groenlandia, pueden contribuir netamente a la elevación del nivel oceánico en caso de que el ritmo de deshielo sea superior al de las precipitaciones en forma de nieve, con el consiguiente peligro.
Se han realizado diversos cálculos sobre la perdida de masa de hielo que sugieren una contribución neta de agua al mar equivalente a una elevación anual del nivel oceánico de medio milímetro.
Se culpabiliza de este hecho al calentamiento global, pero como el efecto invernadero está causado por la quema de combustibles fósiles, es decir que tiene una causa humana, algunas voces (muy pocas) discreparon en el pasado de estos resultados. Por tanto el cálculo exacto de la perdida de hielo está sujeto a controversia, incluso en el mundo académico.

Foto

Las medidas de la extensión del hielo sin tener en cuenta el grosor de éste, puede ser además una fuente de incertidumbre.
Ahora se han publicado nuevos resultados basados en datos de satélite procedentes de medidas gravimétricas que confirman la pérdida de hielo de esta isla y cifran dicha pérdida en 100.000 millones de toneladas de hielo anuales entre los años 2003 y 2005. Para hacerse una idea, esa masa de hielo sería equivalente a cubrir con un metro de agua una región de 200 kilómetros de ancha por 500 Km de larga.
El estudio ha sido llevado a cabo por Scott Luthcke y Jay Zwally con datos procedentes del sistema de satélites GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) de la NASA. No es la primera vez que se utilizan los datos de este sistema para medir el deshielo ártico, pero la interpretación de los mismos ha sido un poco controvertida.
NeoFronteras ya ha publicado algunas noticias respecto a este sistema
GRACE en las que se puede ver el funcionamiento de este sistema de satélites.
El equipo de investigadores centró sus esfuerzos en medir la pérdida de hielo sobre Groenlandia y fueron capaces de refinar los datos, consiguiéndose una resolución más fina que en trabajos anteriores. Han encontrado, por ejemplo, variaciones estacionales en la masa total de hielo, como era de esperar. Según las conclusiones del estudio, los resultados están en sintonía con los estudios previos. Se confirma además que tres sistemas de glaciares se están acelerando en su carrera hacia el mar.
Según los autores estos datos confirman que estamos observando los efectos del cambio climático sobre Groenlandia en directo. Aunque el monto total de perdida de hielo depende del equipo de investigadores (varios científicos trabajan en esta materia) nadie serio duda del efecto en sí.
Curiosamente, y según algunos expertos, este efecto no es descrito bien por los modelos numéricos que poseemos, por lo que las posibles predicciones que podamos hacer no son del todo fiables (para mal).
Datos procedentes del ICESat que mide la altura del hielo mediante rayos láser confirman los mismos resultados. Según uno de los autores de este estudio el cambio climático está siendo más rápido de lo que previamente se había pensado.
En total se pierde en el mar un 20% más de agua de lo que cae en forma de precipitaciones sobre la isla ártica.
Los satélites siguen orbitando la Tierra recogiendo más datos con lo que tarde o temprano tendremos los resultados de este año (2006) y de los años venideros. De este modo se podrá confirmar esta tendencia o incluso ver si el efecto se está acelerando. Groenlandia se encuentra pues bajo una súbita e inesperada amenaza y por estensión el resto del planeta. Hay que ser conscientes que esto ocurre cuando sólo estamos experimentando del 10% al 20% del calentamiento predicho para finales de este siglo y que el efecto se retroalimenta, pues la roca desnuda no refleja tan bién la luz como la nieve o el hielo y por tanto se calienta más. Estos expertos afirman que podríamos ver pronto un efecto de 5 a 10 veces más intenso de lo que hemos visto hasta ahora si seguimos con la misma política medioambiental (o carencia de ella).
Recientemente un alto cargo de la Shell Oil pronunció una conferencia sobre la necesidad del ahorro de energía y la creación de nuevas tecnologías energéticas, de este modo tendríamos la posibilidad de mantener un desarrollo sostenible mundial que no contribuya al efecto invernadero. Si los cargos de grandes petroleras ya agurmentan de este modo probablemente el asunto es realmente grave.

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