LA seguridad y el narco parte 2


Mucho de esto que leeras tiene que ver con respuestas que no acepta el gobierno, como en el caso de Juárez y sus muertas, lo que es solo una salida pues en todo el País hay historias semejantes, muertas de Guadalajara, muertas de Monterrey, muertas de Chiapas,  Etc.
 
Después del narcotráfico y el comercio ilegal de armas, la trata de mujeres es el mejor negocio para las mafias internacionales que operan en México: al coludirse con narcotraficantes y autoridades gozan de impunidad y se mezclan en otros delitos igual de lucrativos. Por su parte, las víctimas de la esclavitud sexual padecen tratos violentos que no pocas veces terminan en homicidios.
México es un importante enclave de las más poderosas mafias internacionales dedicadas a la trata de mujeres para su explotación sexual: la rusa, la argentina, la cubano-estadunidense, la Yakuza de Japón… Estas son sólo algunas de las organizaciones delictivas asentadas en el país y que en ocasiones operan en coordinación con los cárteles mexicanos del narcotráfico.
Corre a su cargo la globalización del pujante negocio del sexo. Lo mismo importan en condiciones de esclavitud a mujeres de Europa del Este, el Caribe y Sudamérica, que exportan mexicanas a Estados Unidos y Japón, país donde son consideradas un producto “exótico” de alto valor.
A la zaga de estas mafias, hay en el país una multitud de pequeñas bandas dedicadas a la trata de personas, que después del tráfico de drogas y de armas ya representa el “negocio más lucrativo en México”, según organizaciones de derechos humanos.
El embajador de Hungría, György Herczeg, se muestra alarmado porque a sus oficinas llegan jóvenes de su país que piden auxilio para librarse de los tratantes y lenones que las explotan en México.
“Las redes de tráfico de personas llegan a Hungría para ofrecer a nuestras jóvenes empleo en México. Les presentan contratos de trabajo muy tentadores, garantizándoles buen salario, vivienda, seguro y visa de trabajo. En letras pequeñas se les especifica que trabajarán en bares, sólo en contadas ocasiones les indican que realmente irán a parar a un table dance”, dijo Herczeg a mediados del año pasado a la prensa de Cancún, en el marco de un festejo sobre su país.
Y agregó que, al llegar aquí, a las jóvenes húngaras se les quitan el pasaporte y el boleto de avión, y se les deja sin dinero. Son obligadas a prostituirse por hambre.
Según esos reportes de prensa, otras embajadas enfrentan problemas similares, como la de Rusia y la República Checa. Pero el hecho más dramático lo padece la sede diplomática de Argentina con el “caso Vanesa”.
Viaje sin retorno
Vanesa Martínez es una bailarina argentina de 27 años de edad que trabajaba en el Royal Club, un exclusivo centro nocturno de la Zona Rosa, en la Ciudad de México. Desde julio del año pasado no se conoce su paradero.
Cuentan sus familiares que en sus últimos contactos telefónicos con ella, Vanesa les decía que vivía aislada y sufría mucho, que intentaba volver a Argentina pero se lo impedían. ¿Quién la retenía en México y por qué? Nunca se supo. Vanesa desapareció repentinamente.
Mariana Rendón, integrante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que brinda apoyo a este tipo de víctimas, señala:
“A Vanesa seguramente la tenía enganchada una red muy escondida, como hay muchas operando en el país, hasta en casas particulares como cualquiera, sin que los vecinos reparen que ahí viven mujeres esclavizadas.”
–¿Sería una amplia mafia internacional?
–No lo sabemos, porque existen dos categorías en esos grupos: las grandes organizaciones internacionales bien estructuradas, a las que usted se refiere, y por otra parte las pequeñas bandas delictivas, que abundan muchísimo.
“En el proceso de trata internacional bastan sólo tres personas para integrar una banda: la persona que engancha a la víctima en su país de origen, la que hace el traslado y, finalmente, quien se encarga de su explotación en el extranjero. Enganche, traslado y explotación son las tres fases del proceso.
“Por eso debemos quitarnos la idea de que el tratante es el típico mafioso mal encarado, con pistola, traje fino y lentes oscuros. No. Puede ser la gente de aspecto más común, incluso hasta los mismos familiares de la víctima.”
Mariana Rendón habla con conocimiento de causa, ya que es la coordinadora del Programa de Asistencia Directa a Víctimas de Trata en México, de la OIM, organización creada en 1951 y con sede en Ginebra, Suiza. Aquí empezó a operar en 2005.
Agrega: “El enganche se da comúnmente a través de falsas ofertas de trabajo. El tipo que llega y te dice: ‘Te tengo un trabajo muy bien remunerado en el extranjero, no pagarás ni transporte ni hospedaje’. Se da también el enganche por enamoramiento del chico que te seduce y promete cambiar tu vida. Hasta llegar al extremo del rapto y del secuestro”.
–¿Qué tipo de mujeres son las víctimas más comunes?
–Las de bajos recursos económicos que aspiran a un mejor nivel de vida. Las madres solteras son presa fácil por la necesidad de sacar a sus hijos adelante. Muchas menores de edad son también enganchadas.
“Lograr detectarlas es la labor más difícil para nosotros, puesto que viven escondidas y bajo amenazas permanentes. Muy pocas se atreven a denunciar, por eso no se sabe cuántas víctimas hay en México. Seguramente son muchísimas. Después del narcotráfico y del tráfico de armas, la trata de personas es aquí el negocio más lucrativo.
“En los tres años que llevamos trabajando en México, sólo hemos atendido a 70 víctimas de explotación sexual y laboral. Les proporcionamos albergue, asistencia médica y sicológica. Y en colaboración con las embajadas, gestionamos la reunificación con sus respectivas familias.”
Rendón aclara que la trata internacional más común en México no es la de las gráciles rubias importadas de los países de la antigua Europa del Este –destinadas a un sector de alto poder adquisitivo y a los centros nocturnos más exclusivos–, sino la de las jovencitas traídas de Centro y Sudamérica.
La Mafia Rusa, en conexión con la ucraniana, se dedica a traer a México a muchas mujeres de Europa del Este, según reportes de la Interpol y de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Mientras que la mafia argentina y la cubano-estadunidense trafican principalmente con caribeñas, centroamericanas y sudamericanas.
De acuerdo con un reporte de la Interpol que pertenece a su proyecto Regional Organized Counter-Crime Information Sharing System (ROCCISS), México se ha convertido en el paraíso de negocios de por lo menos 18 organizaciones del crimen trasnacional, que lo mismo se dedican a la trata de blancas y al tráfico de droga y armas que al lavado de dinero y el robo de autos o de precursores químicos.
El informe agrega que esas organizaciones aprovechan la globalización de los mercados para expandirse en México, donde establecen sus reglas y se distribuyen tareas y territorios. Una de sus características peligrosas es su capacidad para pasar inadvertidas.
Integrada por exmiembros importantes del Ejército Rojo y de la KGB que perdieron sus puestos al fin de la Guerra Fría, la Mafia Rusa opera principalmente en la Ciudad de México, Baja California y Cancún, según Interpol, la DEA y la Policía Federal Preventiva (PFP).
En junio de 2003, José Luis Santiago Vasconcelos, entonces titular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO), informó: “Son gente bien entrenada, con gran peligrosidad, se presume que pertenecieron a la KGB… Lo que tenemos documentado es la forma de actuar de esta gente, que es principalmente tráfico de armas, prostitución y tráfico de drogas”.
Dos importantes grupos de la Mafia Rusa, la Solntsevskaya y la Izamailovskaya, proveen de mujeres europeas a bares de table dance de la Ciudad de México, indican los reportes policiacos.
Magnates del sexo
Jaime Montejo, vocero de Brigada Callejera, una organización civil que brinda apoyo personal a sexoservidoras que trabajan en distintos puntos del país, describe las condiciones de esclavitud y terror que la Mafia Rusa impone a sus víctimas:
“Los grupos de mujeres de Europa del Este llegan a México bien enganchados, con guardias que los vigilan en todo momento. Los tratantes observan cómo se relacionan las mujeres entre sí. Escogen a la de carácter más fuerte para que dirija al grupo, siempre y cuando sea fiel a ellos.
“Aun así, en ocasiones las jóvenes se rebelan. Es entonces cuando la Mafia Rusa suele recurrir al asesinato; mata a una de ellas como escarmiento para que las demás se disciplinen. Medida de control mucho más eficaz que la simple amenaza de agredir a algún familiar de las jóvenes. En realidad este método no tiene nada de novedoso; ya lo practicaban Las Poquianchis en Guanajuato.”
En Cancún, según la prensa local, la Mafia Rusa ha adquirido tal poder que acaba de organizar ahí, el pasado 8 de marzo, una pelea de boxeo por el campeonato mundial de peso completo. El ruso Oleg Maskaev y el nigeriano Samuel Peter disputaron el título. Por cierto, una de las promotoras de la pelea fue Ana Cristina Fox, hija del expresidente Vicente Fox.
Se intentaba mostrar a Oleg como símbolo del poderío de la Mafia Rusa sobre las otras organizaciones criminales que operan en el Caribe mexicano. Pero el ruso perdió. La prensa interpretó así el hecho: “Se quedan mafias rusa y ucraniana sin campeón”…
Jaime Montejo señala que es precisamente Cancún el sitio predilecto de los tratantes internacionales que operan en México. “Ahí prácticamente convergen todas las mafias, por lo que se puede ver a la morena traída de La Habana, a la brasileña de Río de Janeiro, o a la checa ojiazul… Es la ley de la oferta y la demanda, el libre tránsito de mercancías en un mundo globalizado”.
El presidente de la Comisión de Derechos Humanos en Quintana Roo, Gaspar Armando García, ha señalado que es la mafia cubano-estadunidense la que trae a las jovencitas cubanas para prostituirlas en Cancún.
La italiana y la argentina son otras mafias que la policía detectó lucrando con la prostitución en México. Mariana Rendón recuerda, por ejemplo, el caso de la banda argentina Divas, que hace algunos años fue descubierta en el tráfico con jovencitas extranjeras.
Jaime Montejo señala: “Las extranjeras más afortunadas son transportadas en avión y hospedadas en cómodas suites, para después introducirlas en la prostitución de alto nivel. Puede ser en night clubs, estéticas, agencias de edecanes u hoteles de superlujo donde a los huéspedes, sutilmente, se las ofrecen como ‘acompañantes’ para que les lleven sus portafolios a las reuniones de negocios.
“Aún a ese nivel existen tres categorías: platino, oro y diamante. Las de ésta última categoría –según testimonios que nos dan las propias trabajadoras sexuales– llegan a cobrar hasta 20 mil pesos por un polvo, como las bellas jóvenes que la empresa Televisa oferta muy encubiertamente en traje de baño, en su programa sabatino de televisión Muévete, conducido por Maribel Guardia y Latin Lover.”
–¿Qué empresarios mexicanos lucran con esas jóvenes extranjeras?
–Bueno, entre los dueños de centros nocturnos destacan Pancho Soto y su familia, que manejan actualmente el Men’s Club y el Royal Club, donde trabajaba Vanesa; o Alejandro Iglesias Rebollo, quien era dueño del extinto Lobohombo y ahora maneja otros centros nocturnos; está también Antonio Gless y Juan Manuel Muracami Ortiz Suzumo. Son lenones que operan a nivel nacional. A los tres últimos se les ligó con el cártel de Juárez en un informe elaborado por Mariano Herrán Salvatti cuando fungía como jefe antidrogas de la PGR.
“Estos empresarios viajan constantemente al extranjero buscando innovaciones para sus negocios. Por ejemplo, el table dance –de raíz oriental– lo introdujo Pancho Soto a México. Y Ortiz Suzumo fue el primero en utilizar los catálogos con fotografías de las muchachas.”
Menciona Montejo a las mujeres centroamericanas que, en condiciones muy precarias, son transportadas por tierra al país. Trata manejada principalmente por pequeñas mafias mexicanas, asentadas sobre todo en el estado de Tlaxcala.
“Esta trata se efectúa por cuatro rutas que las autoridades tienen bien definidas: la ruta del Pacífico, dos rutas centrales y, por último, la del Golfo”, explica Montejo.
–¿Por qué los tratantes se asientan principalmente en Tlaxcala?
–Por una vieja tradición que data de tiempos prehispánicos. Eran los tlaxcaltecas quienes surtían de mujeres al imperio azteca. Todavía, la mayoría de los padrotes que hay en el país provienen de Tlaxcala. Se les educa desde niños en esa lucrativa actividad. ¡Imagínese!, un padrote en La Merced le exige a cada mujer que controla una cuota que va de 3 a 4 mil pesos diarios. ¡Y sin hacer nada!
Autoridades implicadas
Cuenta Montejo que La Merced es el punto donde se da la trata más multitudinaria del país. Hondureñas, chiapanecas, salvadoreñas, oaxaqueñas, guatemaltecas… todas desfilan –en subastas clandestinas– frente al ojo escrutador de los marchantes.
Relata una anécdota: “En 1998 supimos que llegaría un cargamento con 70 menores de edad al hotel Liverpool, en La Merced. Un grupo compuesto por asambleístas y miembros de Brigada Callejera alertó personalmente al entonces procurador del Distrito Federal, Samuel del Villar. Éste les dijo: ‘Yo prefiero quedarme aquí quietecito, porque además esta procuraduría es una cloaca donde no se puede confiar en nadie. Les aconsejo que no se metan, si es que no quieren aparecer muertos en una esquina’. La procuraduría finalmente mandó un operativo al hotel y pescó a los tratantes, pero luego los dejó libres”.
–¿Es un negocio en el que participan también las autoridades?
–¡Claro! Varios hoteleros de la Ciudad de México que tienen sexoservidoras pagan al gobierno capitalino, o a la delegación respectiva, una cuota mensual de hasta 150 mil pesos para poder seguir trabajando. Es una extorsión que, por supuesto, no queda registrada en caja. Hay y hubo gobernadores, como Jorge Carrillo Olea, en Morelos, que protegen a los lenones.
“Otro ejemplo son los gobiernos estatales de Querétaro, que desde hace años regentean el burdel La Yegua, situado en la ciudad de Querétaro, donde, a su vez, cada alcalde se traspasa uno a otro el burdel El Farallón, que deja buenos dividendos al municipio. No importa si son gobernadores y alcaldes del PRI o del PAN.
“Alrededor de las zonas militares hay burdeles para uso exclusivo del Ejército. El Campo Militar Número Uno está rodeado de ellos… Y así podríamos seguir enumerando más y más y más casos de prostitución institucionalizada. Respecto a la trata de extranjeras, no hay que rascarle mucho para comprobar que las autoridades migratorias también están metidas en el negocio.”
–¿Y qué hay respecto al tráfico de mexicanas enviadas al extranjero?
–La mayoría van a Estados Unidos. Aunque muchas otras son captadas por la mafia Yakuza para enviarlas a Japón, donde la mujer mexicana es un producto exótico de alto valor. A la Yakuza se le empezó a detectar en Guadalajara, hará unos 17 años, debido a que varias tapatías eran enviadas a Japón. Una de ellas fue rescatada viva.
Según cálculos de la Asociación de Mujeres Hispanas –con sede en la ciudad estadunidense de Miami–, cerca de 3 mil mujeres mexicanas actualmente son prostituidas en Japón por la Yakuza, una vieja organización criminal cuyos miembros suelen estamparse el cuerpo con tatuajes para revelar sus jerarquías (figuras de tigres, dragones y serpientes cubren sus brazos y espaldas). La Yakuza fue creada por samuráis que se quedaron desempleados, un origen similar al de la Mafia Rusa.
El problema empieza a enfrentarse con medidas legislativas. A finales del año pasado se aprobó en el Congreso de la Unión la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, mientras que en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) el diputado Tomás Pliego Calvo está impulsando una ley semejante para el Distrito Federal.
Además, en la PGR se creó la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), a cargo de Guadalupe Morfín, quien se negó a hablar con Proceso sobre este gravísimo problema que le toca combatir.
El diputado Pliego Calvo –que el año pasado logró que se tipificara el delito de “trata” en el Código Penal capitalino– considera que será muy difícil enfrentar a toda la intrincada red de mafias, lenones, hoteleros y autoridades de gobierno involucradas.
“Podría ser un sueño guajiro de nuestra parte, pero necesitamos ver avances en materia de procuración de justicia”, dice Pliego.
Contrabando de europeas
Rodrigo Vera
El cónsul de Hungría en México, Sándor Galambos, afirma que en Europa el mercado de la prostitución está tan saturado, que actualmente muchas jóvenes de los países del Este de ese continente son traídas a México por “agencias” de empleo que operan ilegalmente y a cuyos jefes –involucrados a veces con el narcotráfico– la policía no ha podido detectar.
Comenta el diplomático: “En Europa, el mercado de la prostitución ya está saturado, principalmente en España, Gran Bretaña, Italia y Francia. Los periódicos de esos países publican un montón de ofertas. De manera que a las jovencitas húngaras, rumanas o checas se les comenzó a enviar a nuevos lugares.
“Al principio, Alemania fue una salida. Después, los países del norte europeo. Pero ahí las jóvenes no fueron bien aceptadas. A ellas tampoco les gustó el clima helado de esos países, donde por meses no se ve ni el sol.”
–¿Y cómo empezaron a llegar a México?
–Como turistas, húngaros y húngaras primero llegaron a Cuba, principalmente a las playas de Varadero. Les gustó la calidez del clima. Pero el gobierno cubano tomó medidas muy severas que les afectaron, por lo que luego se pasaron a Cancún. Ahí llegaban en vuelos charter, directos desde Hungría. Fue entonces cuando los empresarios vieron que con ellas, por su color de piel y su cabello rubio, se podía hacer un buen negocio. Así empezó todo.
En sus oficinas de la embajada, Galambos señala: “Según nuestros informes, habrá unas 150 jóvenes húngaras trabajando en bares, hoteles, moteles, table dances y restaurantes, principalmente en la Ciudad de México, Cancún y Acapulco. Trabajan sólo en lugares cerrados. Nunca se les ve en la calle.
“Generalmente, tienen entre 22 y 27 años de edad. Por desgracia, allá en Hungría es muy mala su situación económica y tienen un bajo nivel de estudios. Caen fácilmente en este mercado de la globalización, pensando que con su cuerpo tendrán un mejor nivel en México.”
–¿Cómo se les contrata en Hungría?
–A través de agencias que les ofrecen un buen salario, alojamiento y pasajes de avión. Firman un contrato de trabajo que, en ocasiones y en letras pequeñitas, sólo dice que trabajarán en un bar o en un hotel, como meseras o camareras. Las jovencitas aceptan por necesidad. Su inexperiencia también les hace ver un futuro romántico colmado de aventuras.
“Generalmente esos contratos son por tres meses, al cabo de los cuales ellas se dan cuenta que el salario no era tan bueno. Entonces se les dice que tendrán que hacer otras cosas si quieren ganar más, como trabajar cubiertas sólo con una tanga o prestarse a ciertos requerimientos sexuales.
“Quienes aceptan quedarse en México empiezan a ser víctimas de chantajes y amenazas, debido a que sus pasaportes y papeles migratorios se quedan en poder de sus empleadores. No pueden moverse libremente. Muchas veces sólo pueden ir al lugar donde trabajan y a donde viven, vigiladas siempre por guardias. Una moderna forma de esclavitud”.
“Falta cooperación”
El cónsul Sándor Galambos indica que en Hungría y otros países del este de Europa la policía busca infructuosamente a quienes manejan esas agencias empleadoras, que operan “ilegalmente” porque no están registradas ni pagan impuestos.
“Esas agencias rentan locales por corto tiempo y publican sus ofertas de trabajo en los periódicos. Desaparecen cuando la policía está a punto de detectarlas. No dejan huella. Se instalan después en otro lugar. En Hungría, operan principalmente en las ciudades de Budapest, Miskolc, Debrecen y Eger. Se sabe que sus directivos se la pasan viajando por toda Europa del Este”.
–Se dice que la Mafia Rusa está detrás de esas agencias…
–Mire, la Mafia Rusa es enorme y muy potente, y sigue operando en Europa; envía mujeres principalmente a Alemania y al área del estrecho de Gibraltar. Pero el actual gobierno húngaro logró sacarla casi totalmente del país, le cerró las fronteras. Así que actualmente son sobre todo empresarios que operan desde África del Norte y de Medio Oriente quienes manejan esas agencias en Hungría. Tienen un montón de plata. Mueven sus capitales de un lado a otro. Pero es prácticamente imposible dar con ellos.
–¿Por qué no se logra capturarlos?
–Porque todavía no hay suficiente cooperación policiaca entre los países europeos para resolver este problema. Hay inmediata cooperación cuando se trata de narcotráfico. Ahora, por fortuna, ya se está descubriendo que el tráfico de mujeres está muy ligado al de la droga.
Pese a que México es visto hoy como un “paraíso” donde la “vida es fantástica” y “abunda el dinero” para esas mujeres, Sándor Galambos prevé una caída de la demanda:
“El mercado mexicano tiene también un límite. Ya lo empezamos a ver. Pongo como ejemplo la actual lucha entre las mujeres argentinas y las húngaras. Unas con otras se disputan los espacios y las mejores ganancias, se delatan mutuamente ante las autoridades migratorias.
“En los últimos tres meses, las argentinas lograron sacar de México a 10 húngaras que fueron capturadas en el Distrito Federal, Veracruz, Acapulco y Cancún. En la embajada tuvimos que intervenir. En otras ocasiones nuestras jovencitas acuden a la embajada en busca de protección.”
–¿A cuántas ha atendido usted?
–Yo llevo en México casi año y medio. En ese tiempo he atendido a 25 mujeres y 10 hombres. Vienen aquí en un último momento, después de mucho pensarlo, pues sienten vergüenza de que se sepa a qué se dedican.
–¿Hay alguna que haya desaparecido? ¿Alguna asesinada?
–No. Gracias a Dios ninguna. Y tratamos de hacerles entender que ese oficio no tiene futuro y es además muy corto. Dura los pocos años de su juventud. Este peligroso tráfico da una mala imagen de nuestro país y de la respetable comunidad húngara en México. Pero lamentablemente existe, ¡ahí está!
La maquila en la refinación
David Ibarra
La crisis de Pemex reconoce muchas causas. Hay, sin embargo, un pecado original de orden financiero. A lo largo de más de dos décadas a Pemex se le han sustraído recursos más allá de lo razonable, hasta dañar la optimización de sus cadenas de valor agregado, la restitución de las reservas petroleras, la modernización de las instalaciones o el conjunto de las capacidades de hacer de la empresa.
Más y más se ha confinado al país a producir en exceso crudos, mientras se importan más y más productos industrializados y petroquímicos. El desequilibrio medular de Pemex resalta palmariamente al observar que ocupa entre el cuarto y el sexto lugar como extractor mundial de crudos –con riesgo de sobreexplotar los yacimientos–, pero está ubicada hasta el decimoséptimo casillero en lo que respecta a reservas disponibles.
Ahora se quiere dar otro paso en ese proceso desnacionalizador. Pasando por encima de problemas constitucionales, hoy se justifica ceder la refinación del futuro, convirtiéndola en maquila privada con el argumento de que Pemex-Refinación reconoce pérdidas, que es ineficiente, que desmerece en cualquier comparación competitiva internacional. Se olvida que se le han escatimado recursos para modernizarse, como lo demuestra el que en más de una década no se hayan construido nuevas capacidades productivas, que se le hayan negado fondos para resolver múltiples cuellos de botella en las plantas, que los trabajos de conservación y mantenimiento sean frecuentemente diferidos o se instrumenten sólo parcialmente, que se registren retrasos injustificables de los programas de reconfiguración de las instalaciones. Más aún, la gestión gerencial en el manejo de las refinerías de la paraestatal queda casi nulificada por el rígido sistema de precios de transferencia. En efecto, el gobierno fija los precios de venta de las gasolinas y se usan las cotizaciones de Houston para determinar el renglón dominante de los costos –el precio del crudo–, al cual pocas veces se le ajusta por razones de calidad –y por lo cual, seguramente resultaría inaceptable para los maquiladores potenciales–. En consecuencia, sus utilidades o pérdidas quedan básicamente predeterminadas. Para decirlo coloquialmente, se quiere una especie de comparación artificiosa entre tigre suelto (las plantas extranjeras) y burro amarrado (las de Pemex). Aun así, el margen de refinación de Cadereyta no desmerece de los obtenidos por las plantas estadunidenses de la costa atlántica.
Entonces, más que condenar a los técnicos y trabajadores de Pemex, habría que rendirles homenaje por laborar en condiciones claramente adversas y, aun así, ser capaces de instrumentar numerosos proyectos ecológicos (17) que ya mejoran sustancialmente la calidad de los combustibles nacionales. Las razones con las que se quiere justificar la privatización, disfrazada de maquila de las futuras capacidades refinadoras, no sólo son insuficientes, son intrínsecamente espurias. Olvidan que ya hay conocimientos, capital humano y capacidades vernáculas para emprender esos proyectos de inversión productiva, que si algo no se sabe, la tecnología se puede adquirir fácilmente en el exterior, como también suplir a la golpeada proveeduría nacional de bienes de capital. Se olvida también que hay recursos financieros y suficientes márgenes gubernamentales de maniobra antes de quedar forzados a invitar a socios permanentes en la distribución de las rentas petroleras. Ahí están los 15 mil millones de dólares que se le han congelado a Pemex al obligarle a un superávit primario desmesurado en su presupuesto de 2008.
En términos estratégicos se pasa por alto que el mercado internacional del petróleo ha cambiado radicalmente. El interés de empresas y países se desplaza hacia la industrialización de los hidrocarburos, hacia la refinación y la petroquímica. Las grandes trasnacionales buscan consolidar su posición en esos campos, y los países dueños de las reservas reivindican su soberanía sobre las mismas y emprenden su industrialización. Por eso es que sólo cuatro trasnacionales: Shell, Exxon, Texaco y Chevron, cuentan con cerca de 180 refinerías y que Petro-China, Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Arabia Saudita dispongan de unas 80, mientras México tiene apenas seis y sólo dos medianamente modernas.
Como se ve, el terreno de la competencia está desnivelado y el país pierde a pasos agigantados la capacidad estratégica de optimizar las cadenas petroleras de valor agregado y el aprovechamiento de su principal ventaja comparativa para involucionar a la posición modesta de vendedor de crudos e importador de hidrocarburos elaborados y de sus derivados industriales.
En conclusión, mientras las empresas trasnacionales con diversas modalidades buscan afanosamente integrarse vertical y horizontalmente, como lo atestigua el que las fusiones y adquisiciones trasfronterizas de todo género sumasen más de 6 trillones anglosajones de dólares entre 1990 y 2004, o que casi llegasen a 1 trillón en 2005. A nosotros, en cambio, se nos propone caminar en reversa: disponiendo de una empresa integrada, la mayor del país, pretendemos curiosamente fraccionarla.
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