agua embotellada perdicion por necesidad


Sólo es superado por Italia, cita el libro Agua, de La Jornada

México, segundo consumidor mundial de agua embotellada

Solecito Contaminados, al menos 94 por ciento de ríos y lagos

ANGELICA ENCISO

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Irritación popular, a finales de 1922, por la escasez de agua en la ciudad de México Foto Fototeca Nacional

Con al menos 94 por ciento de ríos y lagos contaminados, la sobrexplotación de 102 acuíferos, la desaparición de cinco lagunas y 38 ciudades con problemas serios de abasto de agua potable, México enfrenta una crisis de escasez del líquido que ya amenaza el desarrollo de ciertas urbes y ha generado conflictos sociales.

La ubicación de 77 por ciento de la población en las zonas áridas y semiáridas; 11 millones de personas -sobre todo del campo- sin agua potable; el desperdicio de al menos 50 por ciento del líquido, y alrededor de 70 por ciento de aguas residuales sin tratamiento son algunas de las características que delinean el espectro nacional del agua. Paralelamente, México se ha convertido en el segundo consumidor de agua embotellada en el mundo.

Todo esto ha sido documentado en el libro Agua, edición especial de La Jornada, donde además del panorama del recurso en la nación, que no difiere demasiado de lo que ocurre en el resto del mundo, se exponen posibles soluciones que presentan especialistas en la materia. De la misma forma se presenta un diagnóstico sobre la critica situación del agua en la ciudad de México, la crónica de cómo se ha desaguado el valle y un estudio de la UNAM sobre la calidad de agua potable, donde se han encontrado sustancias cancerígenas y altos niveles de materia fecal.

La edición, de 336 páginas, además de reportajes sobre el panorama del agua, incluye alrededor de 200 fotografías, un mapa del agua en México, un almanaque y colaboraciones de reconocidos especialistas como Miguel León-Portilla, Iván Restrepo, Jorge Legorreta, José Steinsleger, Javier Flores, Silvia Ribeiro, Andrés Barreda, Luis Hernández Navarro, Mauricio Ortiz, Gilberto López y Rivas y Gian Carlo Delgado.

En el volumen se señala que la carencia del líquido no es exclusiva de México, ya que las existencias de agua dulce para consumo humano son de tan sólo 0.26 por ciento de la que existe en el planeta. En el mundo se estima que mil 700 millones de personas padecen por la escasez; las regiones que más sufren por ello son Africa y Medio Oriente, indica el libro.

Aunque en América Latina se encuentra 46 por ciento de las reservas acuíferas, el déficit en el tratamiento de aguas residuales es de 88 por ciento. En México se limpian 32 por ciento de las descargas de aguas residuales municipales y 26 por ciento de las industriales, es decir, el rezago es aún severo.

Pese a que la existencia del agua ha entrado en una fase delicada, y aunque esté próxima la realización en la ciudad de México del cuarto Foro Mundial del Agua, del 16 al 22 de marzo, la atención en torno a este recurso ha sido limitada.

Desde el inicio de su administración, el presidente Vicente Fox señaló que el agua era tema de seguridad nacional, pero en los hechos no se le ha dado tal relevancia. Como se señala en el capítulo respectivo, los recursos destinados al sector bajaron de 15 mil 732 millones de pesos en 1998 a 10 mil 566 en 2002; para 2005 se le asignaron 17 mil millones de pesos, 56 por ciento de lo que la propia Comisión Nacional del Agua (Conagua) reconoce como necesario para atender al sector. En contraste, el mercado de agua embotellada casi duplica esos recursos, ya que se estima que tiene un valor de 32 mil millones de pesos, lo cual coloca a los mexicanos como los segundos consumidores mundiales, después de Italia, con 117 litros por persona al año.

El libro Agua advierte que las pérdidas de líquido se dan por distintas vías. La agricultura utiliza 76 por ciento, de lo cual se pierde 60 por ciento debido a que, de los 6.3 millones de hectáreas de riego, tan sólo un millón están tecnificadas, y en el resto el líquido aún se conduce por canales de tierra, en los que se infiltra o evapora. A esto se agrega que del agua que llega a las ciudades, cerca de 14 por ciento del total del país, 50 por ciento se pierde en fugas de la red de agua potable. Mientras que de 10 por ciento que utiliza la industria, sólo 26 por ciento recibe tratamiento.

A las pérdidas de agua se suma la contaminación. En este rubro, aunque los datos difieren, se presenta un panorama desolador. Especialistas indican que todos los lagos, ríos y lagunas están contaminados, mientras que Conagua considera que aún queda libre de contaminación 6 por ciento de los cuerpos de agua superficiales. Una gota de aceite o gasolina es capaz de contaminar un millón de litros de agua.

Alrededor de 25 millones de mexicanos que radican en 23 ciudades enfrentan una disponibilidad extremadamente baja de agua, de acuerdo con los parámetros de la Organización de Naciones Unidas, y la mayoría de las ciudades de más de 50 mil habitantes se ubican sobre acuíferos sobrexplotados.

Como parte de las soluciones, el gobierno federal ha impulsado el incremento de tarifas, ”hasta que duela”, pero se trata de decisiones municipales y aún el promedio nacional de las tarifas de cobro es dos pesos por mil litros.

Las políticas nacionales dan pauta a la privatización del manejo del agua, en la cual participan 10 trasnacionales que controlan 5 por ciento del mercado mundial, y 70 por ciento está concentrado en las empresas francesas Suez y Veolia, lo cual da idea de la magnitud del comercio de agua embotellada. Esto ha llevado al debate que se analiza en el libro de La Jornada sobre si el agua es un bien público y derecho humano, o una mercancía.

Este diagnóstico, realizado a partir de entrevistas con los investigadores del IPN, la UNAM y de la UAM, también detalla que la escasez de agua ha ocasionado disputas por el recurso, y especialistas han señalado que en este siglo las guerras serán por el también llamado oro azul.

Entre las diferencias internacionales están las derivadas del Tratado de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos, de 1944. El vecino país entrega a México cada año mil 850 metros cúbicos del río Colorado, y del río Bravo se envían 431.7 millones de metros cúbicos a los estadunidenses. Esto generó una crisis por la larga sequía de la década pasada, que impidió cumplir a México con el compromiso y, aunque ya se cubrió la deuda de agua, es un problema que sigue latente por las eventuales sequías en el norte del territorio nacional.

De los conflictos interestatales destaca el del estado de México y el Distrito Federal, que llevó al gobierno mexiquense a promover una controversia constitucional ante la Suprema Corte contra el gobierno federal para evitar lo que llama el ”saqueo” de sus recursos hídricos.

de La Jornada, se presentará el viernes 10 de marzo a las 19:30 horas, en Casa Lamm.

 

fuente

http://www.jornada.unam.mx/2006/03/06/005n1pol.php

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