los cielos


En el principio, estaba Ometecuhtli el señor doble, Ometecuhtli, era el Sol, creador de los cielos, creador de la tierra, adoptando el nombre de Tonacatecuhtli, como creación primera de si mismo, vivificador creador de las otras criaturas, como astro rey se llama Tonatiuh cuando brilla con esplendor, al ponerse se llama Tzontemoc, y Mictlantecuhtli cuando es de noche, el sol de los muertos, es decir el sol durante  la ausencia nocturna.

Los cielos.

La primera obra de Ometecuhtli, fue crear los cielos,

El Omeyocan la región más alta de los cielos, el cielo doble del dios doble

Seguido del Teotlauhco, mansión roja del dios del fuego

El Teocozauhco, mansión amarilla del sol

El Teoixtac, mansión blanca de la estrella de la tarde

(Estos tres soles desaparecieron en las desapariciones de las catástrofes de las primeras razas humanas)

Hizo  Ometecuhtli un cielo intermedio, el Itzapan Nanazcayan,

para separar el cielo de los dioses, de los hombres.

Formo asimismo siete cielos inferiores

Ilhuicatl Xoxouhco, cielo azul que se ve de día

Ilhuicatl Yayauhco, cielo oscuro de la noche

Ilhuicatl Mamaloaco, cielo en que se ven los cometas

Ilhuicatl Huitztlan, cielo en que se ve la estrella de la tarde

Ilhuicatl Tonatiuh, cielo en que se ve el sol

Ilhuicatl Tetlaliloc, o Citlalco, el espacio, cielo en que se ven las estrellas

Ilhuicatl Tlalocatipan Meztli, el cielo en donde se aprecia la luna, las nubes, el aire.

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La región de los muertos.<o:p></o:p>

En el  conocimiento Nahoa, la muerte, no existía premio ni castigo a las almas, dado que se pensaba que el hombre no tenia libre albedrío espiritual, y su destino estaba marcado, por lo cual no era responsable de sus actos, sino que oficiaba bajo la influencia del signo en que había nacido.

La mansión de los muertos estaba dividida en cuatro partes

El Chichihuacuauhco, Árbol de leche, donde los niños que morían antes de tiempo, esperaban turno para regresar y poblar el mundo, cuando desapareciera la raza que habitaba en la tierra

Mictlan, donde llegaban los que morían en forma natural, sin distinción de rango o clase social, aunque aquí se pensaba que no era un viaje del alma sino del cuerpo del difunto el cual salía de su tumba a los cuatro años de ser enterrado.

Tlalocan, donde los que por alguna causa habían padecido enfermedad o habían sido asesinados, recibían una segunda vida, que Vivian, durante un tiempo igual al que les había faltado en la tierra,

La cuarta mansión era la casa del sol en el Ilhuicatl Tonatiuh, donde morían los donde llegaban los que morían en batalla, o a causa de esta, ya se por su agonía, o al ser prisioneros que dada la tradición eran dados a Huitzilopochtli.

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