Los monticulos del Msissipí


 
de todos los que vivimos en México, y alrededor del mundo, es conocida la estructura piramidal
 
quizá fuera de México las que llegan a la mente sean de inmediato, las de Egipto….
 
pero….aparte de estas, y alrededor del mundo, existen muchas mas estructuras de piramides
 
poco a poco en este foro, iremos descubriendolas, Arizona en USA, Kuzco en Perú, Guimar en España, Visoko en Bosnia, Silbury Hill, en Inglaterra, Jetavanarama Dagoba, en Sri Lanka, las de Xian en China, y asi poco a poco iremos recorriendo el mundo.
 
con datos y fotos, de las piramides, uan estructura que asombra y mas aun cuando vemos los nuevos hallazgos de ellas
 
empezamos
 
Los monticulos del misisipi
 
Al pensar en los hermanos del altiplano al norte siempre regresamos a algunas imágenes arquetípicas: el indio montado en su caballo, sosteniendo su rifle mientras plasma en su rostro un gesto digno y desafiante; y, cerca, la pradera, el búfalo y la tienda.
 
Un cherokkee, un cheyenne, un sioux, un blackfeet,un arapahoo,un comanche.
 
Sin embargo, la diversidad de etnias y costumbres en la zona norte es vasta y compleja. Algunos de estos pueblos, fundamentalmente los que habitaron en el sudeste de EEUU, construyeron notables montículos con finalidades rituales y funerarias. En el caso Cahokia, ciudad del antiguo Mississippi, se halla Monje, la mayor construcción en tierra del mundo: con 305 m de longitud, 213 de anchura y 30 de altura, comprende una superficie de 5,7 ha que excede la base de la Gran Pirámide de Egipto. También es esencial el montículo de la Serpiente, en el condado de Adams, Ohio. Un ondulante terraplén de casi un metro de altura alberga la anatomía de una serpiente de 405 m de longitud y que aún mantiene su boca abierta, como si se aprestara a engullir un huevo. Algunos de los montículos, vistos desde la altura, muestran la imagen de algún animal (mamíferos, pájaros, reptiles). Curiosamente, Thomas Jefferson fue uno de sus primeros exploradores. En este momento de Mundo Mítico y arqueología de Temakel, nos acercamos a antiguas construcciones indias, señales todavía presentes de un llameante fervor espiritual.

E.I

      LOS MONTÍCULOS INDÍGENAS DE AMÉRICA DEL NORTE
  Thomas Jefferson, estadounidense, redactor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, fue también pionero de la arqueología como disciplina científica. En 1781 escribió: "No conozco nada que pueda llamarse un monumento indio… a excepción, desde luego, de los montículos que se encuentran en múltiples lugares del país.." A continuación, los describía como "de diferentes tamaños, algunos construidos con tierra y otros con piedras. Es evidente que se utilizaron para enterrar a los muertos; pero existen grandes lagunas acerca del momento concreto en que se construyeron".
  Cerca de su residencia de Monticello, Virginia, el propio Jefferson investigó un montículo de forma ovoide, con base de unos 12,2 m y una altura de 1,5. Sus excavaciones revelaron
 que los agricultores modernos habían arrancado árboles de buen tamaño y retirado más de 005 metros de tierra de la parte superior del montículo. Al excavar en las diversas capas del mismo, Jefferson encontró unos  mil esqueletos, algunos amontonados en desorden bajo la tierra, y otros -los más antiguos -estratificados.
   ¿Fueron los creadores de estos montículos los primeros americanos? Tal era la opinión de Jefferson que suponía que habían llegado de Asia por la ruta del norte. Y más de cien años después de su muerte, se demostró que Jefferson tenía razón; pero no logró averiguar quién construyó los montículos, y cuándo. Y tampoco llegó a sospechar el enorme número y difusión de los mismos.

El gran montículo de la Serpiente
Los montículos de piedra están localizados principalmente en los valles de los ríos Ohio y Mississippi. Muchos de ellos tenían forma de pirámide, pero los más extraordinarios están moldeados cual animales: serpiente;, águilas, zorros, osos, alces, bisontes y, también, algunos seres humanos. Estos montículos con efigie, únicos en el mundo, muestran una notable característica que encierra un misterio: al igual que las líneas de Nazca, sólo pueden ser apreciados adecuadamente desde el aire.
   El más célebre de todos los montículos con efigie es el grande de la Serpiente, en el condado de Adams, Ohio. A 46 m sobre el nivel del mar, un sinuoso terraplén de casi un metro de altura reproduce el cuerpo de una serpiente junto a un pequeño arroyo llamado Bush Creek. La serpiente, que se remonta al siglo I aC, mide 405 m de longitud y tiene la boca abierta, en actitud de comerse un huevo. No se han descubierto huesos ni utensilios, sino huellas del modo en que se definieron los primeros contornos de la serpiente con piedras, para después construirla con arcilla acarreada de un valle inferior.
   Los arqueólogos ignoran todavía el origen de la construcción y el significado de la serpiente. Pero es dable encontrar ciertas pautas en mitologías y cosmologías de otras zonas del mundo,
en las que la serpiente aparece asociada con frecuencia a las propiedades vivificadoras del agua. En las leyendas amerindias, la Serpiente de Cuernos representa el poder fecundador del agua, en tanto que, para los aztecas mexicanos, la Serpiente Emplumada simbolizaba no sólo el Sol, sino también la lluvia y la tormenta. El gran montículo de la Serpiente podría representar la importantísima unión de tierra y agua, que propendía a la germinación de los cultos y la regeneración de la tierra.

¿Cuál fue el primer pueblo de los montículos?

  El gran montículo de la Serpiente es la principal obra que nos ha llegado de los adena, que prosperaron en el valle del río Ohio y se cuentan entre los primeros cultivadores de maíz en América. Gran parte de lo que sabemos de ellos se debe a los miles de montículos funerarios que construyeron durante la segunda mitad del primer milenio aC. En el interior de los mismos instalaron tumbas rectangulares para los cuerpos y los utensilios que se enterraban con ellos, como pipas de piedra talladas con formas humanas y animales, tablillas de piedra con dibujos o diseños abstractos, y objetos de cobre batido.
   Los orígenes del pueblo adena son poco precisos. Muchos de los huesos encontrados en sus montículos estaban pintados de ocre rojo, una costumbre que ya se practicaban 2.450 años aC en Red Lake, estado de Nueva York. Sin embargo, los braquicéfalos adena practicaban también la deformación craneana, entablillando el cráneo de los recién nacidos con el fin de obtener frentes muy altas y aplastadas. Esta práctica parece indicar que eran de origen centroamericano, pues los cráneos comparables más cercanos fueron hallado en lugares cercanos a la moderna ciudad de México.

El culto a los muertos
Al parecer, hubo un segundo grupo de constructores de montículos, los indios hopewell, que continuaron muchas de las costumbres de los adena. Los hopewell eran dolicocéfalos, físicamente distintos de los adena, y seguramente ocuparon el territorio de éstos en los valles del Ohio y el Illinois, donde practicaron una versión más suntuosa de su cultura. También entablillaban el cráneo de los recién nacidos, pero desarrollaron a su manera la tradición de los montículos funerarios, construyendo túmulos mucho más grandes y complicados.
Los montículos de los hopewell constituyen la prueba de un complicado culto a los muertos. En sitios especialmente nivelados se construían grandes casas mortuorias de madera; las de mayor tamaño carecían de tejado y partían simples estacadas. En el interior de estos recintos se incineraba a los difuntos, tras haber separado la carne de los huesos. Sólo a una élite privilegiada se la enterraba intacta, tendiéndose sus cadáveres en pisos mortuorios, rodeados de utensilios funerarios de los que tendrían que valerse en el otro mundo.
   Los ornamentos prodigados para la nobleza parecen indicar que los hopewell mantenían relaciones comerciales muy amplias. En los montículos se han hallado objetos de cobre batido y armaduras procedentes del lago Superior, dientes de tiburón del golfo de México y cuchillos de obsidiana de
Yellowstone. Otros ornamentos encontrados son zarcillos de piedra pulida y pipas de piedra semejantes a las de los alena. Pero lo más llamativo son las largas sartas de perlas de río, acumuladas en grandes cantidades en el montículo de Seip, condado de Ross, Ohio. Y si bien los símbolos de los objetos funerarios hopewell repiten algunos propios de los adena, como la serpiente y las aves de presa, también los hay nuevos, como la esvástica y los discos solares.
   En el apogeo de su cultura, entre el 100 aC y el 200 dC, la influencia de los hopewell se extendía desde Ohio e Illinois hasta Indiana, Michigan, Wisconsin, Iowa y Missouri. Pero durante el siglo siguiente declinaron y desaparecieron, tal como había ocurrido anteriormente con los adena. Les sucedió un tercer grupo de constructores de montículos, los creadores de los espectaculares montículos templo.

Los montículos templo de MississippiLos creadores de los grandes montículos templo norteamericanos, equivalentes de las pirámides aztecas y mayas, fueron los nativos de la cuenca del Mississippi, que pocas veces los empleaban como cementerio, sino que optaban por instalar en ellos escaleras y rampas, o rematándolos con templos de madera consagrados a sus dioses
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